El Cilindro de Avellaneda cumple 65 años

El estadio de Racing fue inaugurado un 3 de septiembre de 1950, con un triunfo 1-0 de la Academia sobre Vélez por el torneo local.

El 3 de septiembre de 1950, Racing, campeón defensor y puntero del torneo, se enfrentaba contra Vélez por la 21° fecha del Campeonato de Primera División. Luego de una serie de cuatro derrotas en los últimos cinco partidos, el equipo de Guillermo Stábile necesitaba un triunfo para volver a encaminar un bicampeonato que en la primera rueda parecía cantado. Sin embargo, esa tarde de domingo, el torneo era lo de menos: la Academia estaba de fiesta porque en la intersección de Mozart y el pasaje Cuyo, se inauguraba el estadio Presidente Perón. El Cilindro Mágico de Avellaneda.

Luego de dos años de obras, Racing dejaba de jugar como local en la cancha de Independiente y volvía a tener casa propia. Ese día, del que se cumplen hoy 65 años, Llamil Simes anotó el primer gol en la historia del estadio, con el que el equipo de Stábile venció 1-0 al Fortín ante cien mil personas que coparon las tribunas. Posteriormente, la Academia conseguiría el segundo título del que sería el segundo tricampeonato en la historia del club (luego de los siete consecutivos que consiguió entre 1913 y 1919).

El estadio le debe su nombre oficial a las gestiones que se realizaron desde el gobierno de Juan Domingo Perón para que se llevara a cabo la construcción: buena parte de los costos de la obra se solventaron gracias a los once millones de pesos que el Estado le otorgó al club a través de dos préstamos. Por ese mismo motivo, la Comisión Directiva que comandaba Carlos Pailot también nombró Presidente Honorario al General (que no estuvo el día de la inauguración pero sí recorrió el lugar el 31 de agosto) y socios honorarios a Evita y a Ramón Cereijo, Ministro de Hacienda, fanático de la Academia y principal promotor de la financiación gubernamental de la cancha.

En un primer momento, la idea, promovida por el propio Perón, era emplazar el estadio en la zona de Retiro, en la Capital Federal. Sin embargo, finalmente la dirigencia prefirió quedarse en Avellaneda y el Cilindro se construyó en el mismo terreno donde se ubicaba la vieja cancha de tablones, utilizada por última vez el 1 de diciembre de 1947. La particularidad es que, en la reedificación, el campo de juego se armó de manera transversal respecto de cómo se usaba hasta ese entonces. En otras palabras, la Academia tuvo sus arcos en el este y el oeste, en el norte y en el sur. Y hoy sigue brillando, blanca y celeste.