Más Brasil, menos Brazil

Después de Brasil vs. Inglaterra en el Maracaná, surge la duda de lo que siente un brasilero cuando su equipo deja poco para las cámaras y mucho para las críticas.
Cada vez que el fútbol es tema, mi padre, con 70 años y algo más en el cuerpo, pone a Pelé y Garrincha o bien a la selección de Zico como su caballo de batalla a la hora de hablar de fútbol. Pero, ver al Brasil de la inauguración del Maracaná, debe estar muy lejos del Brasil que argumentaba mi viejo.

La gira pre mundialista del ahora equipo de Scolari ha dejado a los hinchas brasileros llenos de dudas de cara al mundial. Un mundial donde juegan de local, en un país donde el espíritu del mundial del 50 ensucia su rica historia. Es un momento perfecto para sacarse una espina que cumplirá 64 años en el cuerpo.

¿Tienen con qué?


Diría que a una gran mayoría nos gusta el fútbol carioca. No sólo a hinchas de selecciones que jamás han ganado nada. También le gusta a las que algo han ganado. ¿Cómo no van a gustar las gambetas en velocidad, los laterales que terminaban como punteros, los pases sin mirar de Ronaldhino o el talento de Ronaldo para dejar arqueros sentados en el camino? Y hablamos sólo de ejemplos modernos.

Sin embargo ese Brasil que admiramos está lejos de ser el mismo que vemos hoy. El actual es un Brasil preocupado de la táctica, de los defensas altos y de corte europeo, hoy la preocupación está en tener arqueros que te salvan partidos.

Algo bastante curioso para una selección acostumbrada a transformar en figura al arquero contrario.

Ojo, no tengo problema mayor con la táctica, ni con el físico, el problema tiene que ver con lo que se perdió por imponer ese estilo. Este Brasil es más un “Brazil” con acento anglosajón, muy lejano al país donde el fútbol era alegría y magia. Hoy Brazil en una fábrica en serie de futbolistas listos para ser enviados a Europa. En ese proceso, a mi entender, el fútbol carioca perdió su identidad.

Mientras este nuevo Brazil este en cancha, nosotros esperaremos ansiosos a que vuelva el equipo del 82, o el de los pases sin mirar a Carlos Alberto, no somos pocos los que queremos al Brasil de mi viejo, aunque sea el mismo Brasil donde en cada partido comenzábamos perdiendo.