Villarreal 1-1 Atlético de Madrid: El pinchazo colchonero pudo ser peor
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El equipo de Simeone no pasa del empate ante el Submarino Amarillo y se apunta a la liga de los despropósitos.

Sólo Jan Oblak salvó del naufragio a un Atlético de Madrid que en Vila-Real apuntó su nombre a la liga de los despropósitos (1-1). Y es que el conjunto de Simeone no pasó del empate ante un rival que mereció más y contra el que suma siete choques ligueros sin conocer la victoria.

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Y eso que hizo bueno el Atlético de Madrid el hecho de ser el único equipo de las cinco grandes ligas que todavía no ha encajado un gol en la primera mitad. Pero, si bien no permitió demasiado a un Villarreal cuya mejor ocasión fue un disparo de Pedraza bien repelido por Oblak, tampoco se acercaron en exceso los hombres de Simeone a la portería de Asenjo. Lo intentaron, sí, pero sin exigir demasiado a un portero cuyo mayor temor llegó superado el primer cuarto de hora, cuando un remate rojiblanco pegó en la mano de Álvaro González.

Pidió penalti el Atlético, pero no lo vio ni Estrada Fernández ni el VAR. Tal vez por tocarle antes el balón en la pierna y venir así de rebote o tal vez por culpa de la bendita y subjetiva interpretación con respecto a las manos dentro del área.

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Y si no dio una buena impresión del todo el equipo madrileño en el primer acto, lo mismo debió pensar Simeone en el descanso. Tras él, salieron Lemar y Correa y, si bien no influyeron directamente en el gol definitivo, si vieron como protagonistas un tanto que apagó al Atleti. Tras un rechace del larguero, Filipe Luis adelantó a los suyos de cabeza.

FILIPE LUIS VILLARREAL ATLETICO MADRID LALIGA

Pareció levantar este gol al 'Submarino', que entonces, y movido tal vez por el cambio que dejó fuera al colchonero Rodrigo, atropelló a un rival que desapareció del verde. Tal es así que llegó el empate, obra de Mario Gaspar con un disparo en semifallo desde dentro del área, y el empujón definitivo, provocado en cierto modo por un buen Carlos Bacca mientras le respetó su posterior lesión. Pero en esas apareció el salvador del Atlético. Un Oblak que por arriba o por abajo cerró la puerta de la victoria al propio delantero colombiano y a Gerard Moreno, quienes una y otra vez se toparon con el único hombre que evitó el naufragio de los rojiblancos ante su nueva bestia negra.

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