Después de su peor semana, volvió el River de Gallardo
@CARPoficial
El anuncio de la continuidad del Muñeco le devolvió la esperanza al Millonario, que con el corazón herido superó a Morón y va por un nuevo título.

La eliminación de la Copa Libertadores, sumada a la derrota en el Superclásico apenas cinco días después, habían dejado un vacío que parecía imposible de llenar para River. La posibilidad de encontrar un premio consuelo en la Copa Argentina, incluso, tenía sabor a poco. Pero, entonces, llegó el anuncio de Marcelo Gallardo en la conferencia de prensa del viernes: el ciclo del Muñeco, cuya fecha de vencimiento parecía inamovible del final del año, se extenderá al menos doce meses más. Y así, el Millonario encontró una nueva razón para pelear.

El ánimo destruido que había quedado en Núñez tras la semana funesta, de golpe, se recompuso. Con la misma sed de revancha que mostró el entrenador al anunciar su determinación de continuar en el cargo, el equipo salió a jugarle a Morón en el Malvinas Argentinas. Sin brillar, con el corazón lastimado, pero con coraje y eficacia para golpear en el momento preciso, River se metió en la definición de la Copa y quedó a 90 minutos de conseguir al menos un título por cuarto año consecutivo.

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Le costó un rato al conjunto del Muñeco salir del ritmo de juego que le propuso su rival. Porque el Gallo, que se jugaba la gran chance de su historia, salió a jugar como la circunstancia ameritaba y por momentos le complicó la existencia al Millonario. Incluso, la primera gran situación del partido fue para el conjunto de la B Nacional, que no se puso en ventaja solamente por una gran reacción de Lux tras un anticipo del Rengo Díaz.

Tras ese sofocón, el equipo de Gallardo se acomodó mejor en la cancha y comenzó a dominar, pero sin profundidad. Hasta que, a cinco minutos del entretiempo, Nacho Fernández apareció levemente adelantado y puso un 1-0 que no podía decirse merecido. No le importó eso al conjunto de Núñez, que apenas olió sangre entendió que era el momento de liquidar la historia: cuando Morón todavía protestaba por el offisde, Maidana empujó en el área chica un buscapié de De la Cruz y le dio al resultado una diferencia que comenzaba a adivinarse indescontable.

Cómodo con la diferencia, en el complemento River se pareció más al equipo que supo ser durante todo este tiempo que al que desperdició una ventaja de cuatro goles en apenas 25 minutos contra Lanús. Así, tras el tercero de Borré que decoró el resultado, el Millonario se garantizó su pasaje a la final contra Atlético Tucumán. Y, lo más importante de todo, volvió a creer en sí mismo. Después de los dos golpazos que había recibido, no es poca cosa.

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