Valladolid 1-4 Real Madrid: Frenazo a la caída libre
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Los blancos vencen en Pucela en el que pudo ser el último partido de Solari al frente del equipo capitalino.

“Antes morir de pie que vivir de rodillas”, dijeron en su día Dolores Ibárruri o el Che, aunque bien podría señalar esta frase a la figura de un Santiago Hernán Solari que en Valladolid murió con sus ideas. Con un pie y medio fuera del Real Madrid, y despojado ya de todos aquellos que nunca se subieron a su barco, se agarró el técnico argentino a sus hombres de confianza para sobrevivir a la tormenta blanquivioleta y, quien sábe, tal vez retrasar su adiós a la casa blanca.

TODAS LAS POLÉMICAS DEL PARTIDO EN ZORRILLA

Y eso que con la frialdad de quien poco o nada se juega aterrizó el Real Madrid en Zorrilla. Sin el estímulo de tener un título en juego y sabiéndose en la cuenta atrás de un proyecto tornado en fracaso, el conjunto blanco se dejó bailar en la primera mitad por un Valladolid que bien entendió la oportunidad de seguir hiriendo a un equipo sin alma y coger aire en su lucha por la supervivencia en LaLiga.

De esta forma, transcurridos menos de 20 minutos, los pucelanos ya marchaban con un penalti fallado (Alcaraz) y dos goles anulados (Guardiola ambos) en su haber. Se alinearon los astros, o bien sabe dios el qué, para mantener sobre el alambre a Santiago Solari, negándole una y otra vez la gloria al equipo menos goleador de Primera.

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Pero tanto fue el cántaro a la fuente que acabó no por romperse, sino por reventar. Keko trazó un excelso servicio al segundo palo que Sergi Guardiola devolvió al corazón del área. Allí, Anuar (29’) remató en boca de gol para ajusticiar a un equipo madridista que deambuló hasta que en Jordi Masip el empujón necesario hacia su despertar. El portero blanquivioleta erró en el despeje de puños a la salida de un córner e invitó al empate de Varane.

El francés empujó un balón muerto caído en el área pequeña (34’) e instó a la reacción de un Real Madrid que entonces comenzó a soltarse. Y no tanto por su propio ímpetu, sino más bien por las facilidades que le dio un Pucela que sacó brillo a todos los argumentos que explican su situación. Perdonó en el área de Courtois y regaló en la suya, como bien se encargó de demostrar a la vuelta de vestuarios Óscar Plano. Sin salida alguna, encontró Odriozola un resquicio de vida en un claro derribo del ‘10’.

Convirtió el penalti Karim Benzema (51’) y firmó la sentencia de un Valladolid que terminó por desaparecer. Condenado por su misma inoperancia, le dio alas a un Madrid que creció con el viento a favor. Superada la tormenta, llegó a encontrar sensaciones de la mano de su ‘9’ y de Luka Modric. El ariete puso el tercero de cabeza (59’) y el croata el cuarto (85’) con un brillante jugada individual, retrasando un adiós, el de Solari, cantado en caso de caer en Pucela.

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