Asensio, Isco y Vinicius se dan un festín en la Copa
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El Real Madrid vapuleó con facilidad al Melilla en el Santiago Bernabéu (6-1), con algunos de los menos habituales subiéndose al carro de Solari

LA CRÓNICA

En vísperas del turbulento Superclásico de la final de Libertadores, el Santiago Bernabéu vivió un jueves de lo más plácido. Festivo incluso, como decía el calendario por el Día de la Constitución. El Real Madrid ganó con mucha solvencia al Melilla (6-1) en el partido de vuelta de los dieciseisavos de la Copa del Rey, confirmando así que ha vuelto por los fueros habituales. Que no debe sufrir ante un Segunda B, ni es necesario apelar al Santo de la Testiculina para pasar la primera ronda copera. En algún momento de la temporada sí que daba esa sensación de que cualquier equipo podía meterle en problemas, fuera de la categoría y de la procedencia que fuera. Ya no más. Ante el Melilla descansaron los habituales, jugaron incluso varios canteranos y ni siquiera hizo falta meter la quinta marcha para acabar goleando en lo que supone la séptima victoria en ocho partidos con Solari en el banquillo.

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Entre esos habituales que vieron el partido por la televisión o desde la tribuna no estaba Isco Alarcón, claro. El malagueño debutaba este jueves como titular con el técnico argentino, luciendo el brazalete de capitán por cierto. Irónico. Después de ganar cuatro Champions League, el rol del ‘22’ blanco es tirar del carro ante un Segunda B. Que tampoco es que lo hiciera, dicho sea de paso. Marcó un golazo desde 30 metros que dará la vuelta al mundo, y otro al final del partido desde dentro del área que son el reflejo perfecto de lo que es su figura en el Real Madrid y su partido ante el Melilla: le sobra calidad, pero a su vez también le sobró desdén este jueves. Metió los dos goles por su innegable talento, pero no porque se lo estuviera trabajando hasta la extenuación. Cumplió, sí. Le lucirá, por supuesto. Pero no habrá manifestaciones este fin de semana pidiendo su titularidad en Huesca el domingo por delante de los Kroos-Modric-Benzema-Lucas. Al contrario que con Asensio.

El mallorquín sí dio una auténtica lección de cómo afrontar este tipo de partidos cuando estás en horas bajas. Se discutió mucho sobre sus declaraciones acerca de que no debía tirar del carro. Rectificó pidiendo la oportunidad de demostrarlo en el campo. Y lo hizo ante el Melilla con un partido que fue todo talento, pundonor y liderazgo, echándose al equipo a la espalda. Y el mallorquín, ojo, también tiene dos Copas de Europa en su palmarés. En la primera ronda copera no se le cayeron los anillos. Sólo en la primera mitad dejó dos goles –el primero fue brillante-, y una bonita asistencia también para Javi Sánchez. El ‘20’ sí demostró querer esa titularidad a toda costa. Sí demostró querer comerse el césped a la más mínima oportunidad que le brindó Solari.

Dentro de este duelo entre Isco y Asensio por ver quién se llevaba más ovaciones del Bernabéu, y quién destacaba más en los resúmenes, se coló también Vinicius. Quien lo puso todo sobre el campo, firmando una asistencia y un gol. El brasileño estaba para empresas mayores, y este jueves, ante un Segunda B, lo dejó bien claro. El internacional canarinho fue de las caras más jóvenes en el coliseo blanco, pero no la única: Solari hizo debutar a Fran García en el lateral izquierdo –el primo de Koke Resurrección-, también a Álvaro Fidalgo, y dio la titularidad a Javi Sánchez además de Fede Valverde. No rechinó en absoluto. Al contrario. Vino a confirmar que el Real Madrid está ya sanado. Que el entorno a día de hoy es tan favorable que invita a brindar estas oportunidades. El 6-1 no cayó del cielo. Ganó el Madrid, ganó Solari, ganó la competencia en la plantilla. Tarde redonda para el club blanco.

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