Racing jugó un partido de campeón y le ganó a Independiente el clásico de Avellaneda
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Si a la Academia le reclamaban que no aparecía en las difíciles, ante el Rojo demostró por qué es el candidato a quedarse con la Superliga.

Si el golpe que le propinó River hace tan solo dos semanas parecía hacer tambalear al máximo aspirante al título, el triunfo ante Independiente en el Libertadores de América bien podría convertirse un guantazo de nocaut para el resto. Apareció Racing, en su parada más difícil: ganó por 3-1 y se llevó tres puntos de oro del clásico de Avellaneda.

Es cierto: no fue su mejor partido ni mostró un gran nivel. No era necesario tampoco. No era el momento para que apareciera el alto vuelo que en algún momento supo mostrar el equipo de Coudet. Después de semanas tumultuosas y de varios conflictos internos, el plantel necesitaba reivindicarse y demostrarse a si mismo por qué merece ser campeón.

Lo hizo con viveza. Un gol de pelota parada al inicio del primer tiempo y una gran jugada de Cvitanich en el cominezo del complemento para aprovecharse de la torpeza de Alan Franco y sacar un penal de la galera para que Licha López lo cambie por el 2-1 que fue definitorio hasta el último minuto, antes del tanto final de Zaracho servido por el propio capitán. En el medio, lo aguantó con las manos de Arias.

Racing se perfila para ser lo que se propuso tras quedar afuera de la Libertadores. Si le exigían que aparezca en las difíciles, finalmente lo hizo. Le quedarán cinco finales, las que afrontará con la confianza renovada. Y es que en Avellaneda apareció el campeón.

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