Por qué Boca no juega nunca bien
Prensa Boca Juniors
Una idea de juego que queda borrosa y jugadores en diferente sintonía. Guillermo Barros Schelotto no repitió nunca el equipo en todo el semestre.

Gago se acerca a los centrales. Ahí la quiere. Al pie. La reclama para empezar a organizar una jugada. La precisa para sentirse un poco más cómodo con su forma de ser. Pero Goltz decide un pase a Almendra. El capitán de Boca , que estaba sin marca, baja la cabeza, también los brazos, y vuelve a ubicarse en zona de pase.

La secuencia podría ser un detalle, pero no. Es, a la larga, uno de los tantos ejemplos por los que Boca no puede jugar bien. Por los que nunca juega bien. En este caso, porque no termina de entender de referentes de juego. En Rosario Central , en cambio, nadie lo duda: todo debe pasar por Ortigoza.

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Parece una verdadera locura que tantos nombres de jerarquía no deriven en un equipo que meta miedo. Pero, si se mira con atención, queda claro que hay bastante desconexión entre las figuras. Peruzzi pasa por afuera y Villa, en vez de aprovecharlo, juega una gambeta hacia la misma zona. Se anulan. Cardona busca una pared con Zárate, pero el exVélez choca y decide encarar de más. La pierde.

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¿Cuál es la idea de Boca? Probablemente en la conferencia de prensa se escuche que se busca un "equipo protagonista". El tema es que se puede ser protagonista de muchas maneras. Y el equipo de Guillermo lo intenta con diferentes libretos a lo largo de un partido. O de un torneo. Casi siempre busca ataques de transiciones cortas. Tac-Tac-Tac para llegar al arco lo antes posible. Pero esa manera determina que los ataques terminan siendo con poca gente, porque los laterales no llegan y los mediocampistas no asustan en ataque. ¿Posesión en ataque? Casi nunca. Los centrales juegan muy cerca de su arquero. El equipo es larguísimo.

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Boca no repitió el equipo en todo el semestre. Y se nota. Hay una sensación de improvisación en varios momentos del partido. Los centrales que pierden marcas, los mediocampistas que no ganan las segundas jugadas o los delanteros que carecen de movimientos inteligentes, que hagan la diferencia.

No es una cuestión de resultados. El empate ante Rosario Central es mucho menos preocupante que la realidad de un equipo de estrellas que deambula sin un sentimiento en común. Así, Boca, el semifinalista con menos identidad y nivel de la Copa Libertadores, está destinado a la intrascendencia. Por no saber conocerse a sí mismo.

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