Boca juega un torneo en el que River y el título son lo de menos
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El Xeneize volvió a ganar y alcanzó al menos por un día al Millonario, pero en el juego demuestra que no es momento para dar una pelea mano a mano.

Miguel Russo dirá que lo importante es ganar. Los hinchas aplaudirán y volverán a sus casas con la alegría del triunfo. Los jugadores volvieron a levantar los brazos y se llevaron el cálido sonido de la ovación. Y la tabla de posiciones marcará que Boca -por ahora- tiene los mismos puntos que River. Pero la realidad del Xeneize es otra. Ante Atlético Tucumán, en la Bombonera, repitió lo que había intentado con Independiente y Talleres, los otros dos partidos del ciclo del nuevo DT. Y le falta. Le falta mucho. Le falta tanto que se podría pensar que lo peor que le puede pasar a este equipo es tener que meterse en un mano a mano contra el equipo de Gallardo. 

¿Por qué, hasta ahora, el mejor partido de Boca fue ante Talleres en Córdoba? Una respuesta más o menos fácil: Russo plantea un esquema para correr. Mientras más espacio tengan sus jugadores-autitos (Salvio y Villa) para correr, mejor. Pero, cuando esos espacios se achican, empiezan los problemas. Porque cabalgar lo puede hacer cualquier jugador rápido. Dársela larga a un compañero con campo ilimitado por delante es fácil. Sin embargo, armar circuitos de juego que rompan con un equipo se mete atrás es otra cosa

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Boca quiere ser un equipo ancho. Anchísimo. Con Villa bien pegado a la banda izquierda. Con Salvio haciendo lo mismo por derecha. En el medio, más adelante, dos puntas. Y atrás, el único conector es Pol Fernández. Y la intención no está mal si esos jugadores tuvieran un volumen de juego suficiente para poder desequilibrar. Pero la circulación simplemente no está. No hay conectores de juego y, cuando hay poco espacio, a Boca no le sale atacar directo y veloz. Y ahí entra en un problema gigante. No solo para atacar, también para defender: Campuzano hace lo que puede mientras las espaldas de los jugadores de ataque por afuera quedan vacías.

Con este esquema, con estos jugadores, con esta idea, nada le resultará más cómodo que su rival se acerque a su propio arco para poder salir rápido y que los ataques no merezcan mucha dificultad. Pero, en la Bombonera, cuando un rival decida no ceder espacios, la cuestión será otra. El primer equipo de Riquelme como dirigente es un equipo que no sabe ni tiene las características para tener la pelota

Lo mejor que le puede pasar al equipo de Russo es olvidarse del campeonato, de River, de Gallardo. Porque hoy simplemente no está a la altura. Y con todos los problemas que tiene...presión es lo que menos necesita.

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