Atlético de Madrid 2-0 Real Sociedad: Un liderato reparador
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Godín y Filipe Luis recuperan las buenas sensaciones que los rojiblancos habían perdido el pasado miércoles

El Atlético de Madrid pasa de la tristeza a la euforia en menos de cuatro días. De caer con estrépito en la Champions a celebrar el recobrado liderato de la Liga. Lo hizo con un triunfo solvente sobre la Real Sociedad (2-0), si bien los goles llegaron de quien menos lo esperaba la afición rojiblanca: de los defensas. Godín estrenó el marcador antes de que los equipos se marchasen a los vestuarios, y los suyos sentenciaron en una brillante segunda parte gracias al tanto decisivo de Filipe Luis.

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Después de la abultada derrota frente al Borussia Dortmund en Liga de Campeones, el Atleti buscaba recuperar las buenas sensaciones ante la Real Sociedad, el equipo que más ha puntuado como visitante en lo que llevamos de temporada. Al principio los vascos lograron por momentos limitar a los colchoneros, bastante espesos en el carril central. Pero sin Oyarzabal en el campo por una lesión de última hora, las carencias ofensivas donostiarras volvieron a evidenciarse.

Los locales salieron ganando no solo con la titularidad de Koke y Rodri, sino también con la reaparición de quienes más se dudaba. Al filo del descanso Correa, sin duda el mejor de la primera parte, sorprendió por la banda con un centro mal despejado que Godín coló entre las mallas. El uruguayo no marcaba en Liga desde marzo de 2017. Y después de la reanudación otro de los hombres cuestionados en Alemania, Filipe Luis, se sacó un derechazo al palo exterior, imparable para Moyá.

Aunque el conjunto vasco mostró entereza con el marcador igualado, se vino abajo cuando le tocó afrontar la desventaja. De hecho Willian José estuvo prácticamente inédito en su regreso a la titularidad. Con el partido controlado por los rojiblancos, aún quedaba por ver si Diego Costa conseguía romper la mala racha de 16 partidos seguidos sin marcar. No lo logró y no por falta de ganas, sino porque a veinte minutos del final Moyá le salvó por alto un mano a mano cuando el Metropolitano ya cantaba el tercero. Esta vez Oblak no tuvo que trabajar.

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