Neymar no es decisivo desde que se marchó del Barcelona

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Once meses después de su espantada del Barcelona se encuentra más lejos que nunca de ganar el Balón de Oro y ser el mejor del mundo.


EDITORIAL

No le salió bien la jugada a Neymar Da Silva. Hace exactamente un año resolvió aceptar la oferta del PSG para dejar el Barcelona al cabo de un mes y convertirse en el santo y seña de un equipo grandilocuentemente rico pero deportivamente de segunda fila en el quinto campeonato de Europa. El brasileño se fue para labrarse su propia historia lejos del paraguas de Leo Messi e intentar convertirse en el mejor futbolista del planeta. Sin embargo, desde que llegó al fútbol europeo en 2013 nunca ha estado tan lejos del Balón de Oro como en estos momentos.

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Lesionado de gravedad a mitad de temporada, se perdió la goleada con la que el Real Madrid aplastó al cuadro parisino en la Champions League y no participó -a menudo ni siquiera se encontraba en el país- en los éxitos del PSG en el tramo final de la temporada, capaz de recuperar el cetro de campeón de la Ligue 1 mientras el brasileño lo seguía -o no- desde su casa al otro lado del Océano Atlántico. Porque esta ha sido la dinámica del delantero tras un año lejos del Barcelona. En el Mundial y a pesar de haber dejado destellos de su irreprochable calidad ha demostrado que hoy es menos futbolista y más comediante que hace un año.

De un año a esta parte Neymar da muestras de haber olvidado que lo primero es el fútbol y que el resto, los coches, las fiestas, los tatuajes y los galardones individuales emanan de su profesión. El brasileño se marchó del Barcelona cansado de la alargada sombra de Messi, capaz de birlarle la foto del partido en su obra magna en azulgrana, el 6 a 1 al PSG, a pesar de realizar un partido más bien gris. Pero Messi siempre está ahí. No se queja y piensa en fútbol desde que se levanta hasta que se va a dormir. A Neymar, en cambio, el fútbol a veces parece molestarle en su vida.

Obviamente cada uno vive como quiere, solo faltaría. Sucede, no obstante, que no todos tienen condiciones para ser el mejor de los mejores como sí le pasa a Neymar. Ronaldinho fue el mejor y decidió que con eso era suficiente. Neymar se lo ha creído antes de tiempo y, aupado por un jeque que le concede todos sus caprichos, se ha convertido en un jugador más pendiente de la comedia que del fútbol, lo cual no es suficiente para ser campeón del mundo. Y es evidente que el Balón de Oro tampoco será para él este año.

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