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Mostovoi: "No se puede parar a Messi, es el mejor de la historia"

14:05 ART 21/12/18
Lionel Messi Barcelona Tottenham UCL 11122018
La leyenda rusa del Celta se rinde al rosarino, critica el Balón de Oro a Modric y da las claves del Celta, la 'bestia negra' del Barcelona.


ENTREVISTA EXCLUSIVA

Aleksandr Mostovoi (Leningrado, 1968) es quizá la mayor leyenda de la historia del Celta, que se redefinió como club a partir de los ocho años en los que el mediapunta ruso sentó cátedra en Balaídos. Sin embargo, anduvo cerca de marcharse tras una primera temporada frustrante antes de sentar las bases del cuadro gallego, la bestia negra del Barcelona de Luis Enrique y el único equipo de la Liga al que el el cuadro azulgrana no logró derrotar la temporada pasada. Sin Mostovoi hoy el Celta sería un equipo muy diferente, por desgracia de un Barcelona que ya sabe que el sábado no podrá despistarse ni por un momento.

Usted nació en San Petersburgo aunque entonces se llamaba Leningrado. Es la más europea de las ciudades rusas. ¿Fue usted el más europeo de los futbolistas rusos?

"Es una ciudad muy bonita, eso lo sabe todo el mundo, pero cuando yo nací existía la Unión Soviética y todas las ciudades se parecían mucho. No notábamos que era una ciudad mejor o peor que otra, eran todas iguales a pesar de que es evidente que es muy bonita. No le dábamos ninguna importancia y solo éramos conscientes de su belleza cuando salíamos a jugar por Alemania, Francia o España".

¿Su origen se refleja en su juego?

"Fue terrible lo que sucedió en la guerra pero para mí es complicado hablar de eso porque fue mucho antes de que yo naciera. De todas formas todavía queda gente que lo vivió y nadie olvida lo que pasó. La gente de esta ciudad estamos muy agradecidos por lo que hicieron entonces. Han pasado muchos años y por suerte hemos ido mejorando, hoy San Petersburgo es una ciudad preciosa porque supo resistir y quizá ello se reflejara en mi juego".

¿Hubo un método soviético para entrenar a deportistas de élite?

"El método que utilizábamos era muy parecido al que se utiliza hoy en día en todo el mundo en diferentes deportes y lugares. El método soviético básicamente consistía en ganar en todos los deportes en todas las competiciones. El primer puesto era obligatorio para todos los deportistas de élite. Si quedábamos segundos casi nos mataban en nuestro regreso. Nos metían en la cabeza que si íbamos a competir tenía que ser para ganar. Hubo muchísimos deportistas soviéticos que lograron medallas y éxitos y el secreto no era tanto por cómo entrenábamos sino por nuestra actitud, todos dábamos el ciento veinte por ciento".

Tenía 23 años cuando la URSS dejó de existir. ¿Temió por su carrera ante los cambios políticos?

"Los deportistas de élite como los futbolistas o los jugadores de hockey sobre hielo no podíamos salir del país antes de los veintiocho años. Solo podíamos jugar en el extranjero a partir de esa edad y los jóvenes ni siquiera pensábamos en jugar en otro país. Los primeros que salieron fueron las estrellas de hockey como Fetisov o Fiodorov. Aquel paso fue muy complicado, fueron años terribles porque tuvieron problemas y miedo de regresar a casa, es verdad. Pero cuando mi generación se marchó fue después de que el país estuviera roto así que para nosotros fue más fácil. Además no teníamos ni contratos con los clubes. Tras la desaparición de la URSS yo estaba en el Spartak, desde el Benfica me preguntaron si me interesaba jugar con ellos y les dije que sí. Con un amigo hicimos las maletas, tomé el tren y me convertí en nuevo jugador del Benfica, fue tan fácil como eso".

Los cinco siguientes años pasaría por el Benfica, el Caen y el Estrasburgo, el único equipo donde encontraría continuidad y de allí dio el salto al Celta. ¿Por qué en Vigo sí logró desplegar todo su fútbol y en Portugal y Francia no?

"Cuando llegué al Benfica no sabía cómo funcionaba el fútbol profesional. Además el primer año no tenía ni permiso para jugar así que solo podía entrenar. Cuando empecé a jugar sucedió que solo había sitio para dos o tres extranjeros y en el equipo había diez. Así que busqué una salida para jugar. Me daba igual el equipo, solo sabía que no podía regresar a Rúsia. Los inicios de los noventa fueron muy malos en mi país para jugar o desarrollar cualquier oficio y me marché en la primera opción que tuve. Volví a sentirme futbolista de nuevo en esos dos años y medio. Lo pasé bastante bien".

Lo mejor estaba por llegar.

"En España me descubrieron a los veintiocho años pero yo ya jugaba así a los dieciocho con el Spartak. Ese club es como el Real Madrid en Rúsia y yo ya fui el mejor jugador de la liga con dieciocho años. Pero llegué a un equipo como el Celta, al que no conocía nadie. Y de golpe empezamos a jugar bien y a ser uno de los equipos más admirados de Europa. Todo el mundo nos halagaba pero no puedo decir que en el Celta jugara mejor que en el Spartak o el Estrasburgo. La diferencia eran mis compañeros, que eran impresionantes: Mazinho, Catanha, Revivo, Gustavo López, Makélélé, Míchel Salgado, Penev, Karpin, Cáceres, Juanfran, Juan Sánchez, Dutruel, Cavallero... éramos un equipazo, es así. Y el Celta creció gracias a ellos, la afición vio que se podía hacer un fútbol bonito pensado para ganar. De todas formas el primer año fue muy difícil para mí, no me podía imaginar que un club como el Celta lograra estos éxitos. ¡A veces no teníamos ni campo para entrenar! O vestuarios. El primer año fue complicadísimo".

Dio muestras de adaptarse a Vigo y a su gente muy rápido y muy bien. Allí le siguen queriendo. En La Coruña le siguen odiando. ¿Cómo se hizo tan suya la rivalidad en el derbi gallego?

"Para mí el fútbol siempre consistió en ganar desde que era muy pequeño y en Vigo no estaban acostumbrados a ello. Incluso estuve cerca de marcharme tras el primer año, no podía entender cómo los jugadores podían estar cantando en el autobús dos horas antes de un partido importante. Eso no podía ser, en el fútbol hay que preparar el partido para salir a ganar. Sufrí mucho y hubo muchos problemas en el equipo porque no había la mentalidad adecuada. Una vez, en El Molinón, me enfadé muchísimo por el nivel que demostramos. Y lo dije. Si queremos ganar hay que cambiar esta actitud. Poco a poco fuimos creciendo, nos centramos y logramos mejorar. El siguiente año casi nos clasificamos para la Champions League".

Más tarde sí lograrían meterse en la Champions League.

"Sí pero fue muy poco premio para aquel equipo. Éramos asiduos en la Copa de la UEFA pero solo una vez alcanzamos la Champions League cuando debimos jugarla cada año por el equipo que teníamos. Los jugadores cambiamos la mentalidad pero los directivos tardaron más. En un año pasamos de ser un equipo que peleaba por la permanencia a uno de los más admirados. Fue un cambio impensado pero en el club faltaban muchas cosas. Lo decía hace quince años y lo que vemos ahora es exactamente lo que reclamaba entonces: compromiso de parte de todos. Al final lo hemos logrado".

Mostovoi y su Celta hacían el fútbol de Cruyff sin Cruyff. ¿Tuvo algo que ver en su forma de jugar o sus referentes eran otros?

"Vi muchos vídeos de Cruyff de joven, pero también de Maradona y Platini, entre otros. Nunca pensé en imitar a uno u otro, fue una evolución natural. Desde pequeño fui un jugador distinto. Con siete años ya me gustaba tener el balón y hacer que todo el mundo marcara goles. No cambié en mi madurez".

Con Luis Enrique en el Barcelona el Celta era su bestia negra. Valverde no ha conseguido ganarle en Liga como técnico del Barcelona. ¿Qué tiene el Celta que siempre le amarga la vida al Barcelona?

"Pues no lo sé. Me acuerdo que nosotros también teníamos buenos resultados contra el Barcelona. Siempre me preguntaban por qué me salían tan buenos partidos ante los grandes. Al Celta siempre le ha gustado medirse a los equipos grandes y por estilo al Celta le resulta cómodo jugar contra el Barcelona aunque luego le cueste contra el Leganés".

En el Celta de hoy no hay ningún Zar pero sí un Rey en el Norte. ¿Es Iago Aspas su sucesor natural?

"Es un jugador buenísimo, pero no es de ahora, se sabe desde hace muchos años. Siempre fui un gran admirador suyo, desde que empezó en el Celta y también en su paso por el Liverpool y el Sevilla. No se nos puede comparar porque somos distintos. Él es más atacante pero es impresionante. Él marca más que yo y eso es muy importante".

Messi llega después de meter 5 goles y dar 3 asistencias ante Espanyol y Levante. 0-4 y 0-5, ambos a domicilio. ¿Cómo frenar semejante ciclón, que además jugará en casa?

"No hay nadie que pueda frenar a Messi. Es el mejor jugador de todos los tiempos y llevo diez años repitiéndolo. Muchos se comparan con él, le comparan también con Maradona o Cruyff, pero me parece una obviedad decir que Messi es el mejor de la historia".

¿También mejor que Luka Modric?

"No entiendo cómo un jugador que marca siete goles puede ser elegido como el mejor del mundo. Modric es buenísimo pero mientras existan Messi y Ronaldo es inexplicable que alguien pase delante de ellos. No se puede explicar que un jugador que marca cincuenta goles y da otras tantas asistencias no esté entre los tres mejores".

Usted no llegó a coincidir con él, se retiró poco antes de su debut. ¿Qué hizo tras la retirada?

"Lo mismo que la mayoría. Los dos primeros años me dediqué a los niños y a mi familia y luego me apeteció hacer algo. Sucede que el tiempo pasa muy rápido y si no entreno ni estoy en ningún club es porque no me llama nadie, tampoco en mi país. Ahora estoy en la televisión como analista pero me encantaría volver a estar en un club. Hay pocos jugadores rusos que tengan mi experiencia".