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Lionel Messi

​Messi, una sonrisa que augura buenos tiempos en Argentina... y en Barcelona

05:56 ART 11/10/17
Lionel Messi Ecuador Argentina Eliminatorias Sudamericanas 10102017
La felicidad que irradiaba Messi tras marcar el hat-trick con el que certificó el pase al Mundial es una bendición para el Barcelona.

Esa sonrisa, la que la pasada madrugada le tapaba a Leo Messi la cara tras su hat-trick frente a Ecuador es la clave de todo. La felicidad que irradiaba augura buenos tiempos después de que el rosarino se hiciera suyo el billete con el que disputará su cuarto Mundial con la selección argentina. Pedían ver a la versión que deslumbra en el Camp Nou desde hace más de una década y la vieron. Querían que fuera decisivo en una ocasión a todo o nada y lo fue. Porque Messi es así. "Sin presión se aburre" decía de él Pep Guardiola, uno de los entrenadores que mejor ha interpretado sus silencios.

Los retos que le quedan a Lionel Messi

Y aun siendo cierto que el fútbol es un deporte de once contra once, cuando hizo falta, estaba ahí para tirar del carro. Nadie puede dudar de su compromiso, pues. "Cambiaría mis cinco Balones de Oro por un Mundial" afirmó en 2016. El destino hubiera sido demasiado cruel quitando a Messi y a la 'albiceleste' la posibilidad de levantar una Copa del Mundo que, a su vez, no hubiera sido la misma sin él y su participación supone una magnífica noticia para los equipos que tienen el privilegio de contar con su fútbol. 

Pero incluso el Barcelona ha entendido que el mejor tiene que estar rodeado de jugadores a la altura y que la orfebrería no está al alcance de cualquiera. El propio Javier Mascherano pedía "ayudar a Messi" tras derrotar a Ecuador. Conviene, pues, mantener el plan maestro de Jorge Sampaoli en Argentina y Ernesto Valverde en el Barcelona, cuyos proyectos pivotan alrededor de un Messi al que se ve feliz con ambos entrenadores. "Solo tiene que estar contento" ha revelado en ocasiones Guardiola. El resto, si está contento, fluye solo.

Así logró el Barcelona el sextete de 2009. Fue Guardiola quien accedió a que Messi se perdiera la fase preliminar de la Champions League con el Barcelona al coincidir con los Juegos Olímpicos de Pekín. El técnico le liberó y le permitió ir a ganar la medalla de oro sin reproche alguno a cambio de compromiso total con el club catalán a su regreso y Messi no faltó a su palabra. Cuando volvió de China lo hizo con la medalla de oro en el cuello y para liderar pleno de títulos en los meses venideros. Porque su felicidad, como su fútbol y su sonrisa, es contagiosa.