Los motivos detrás de la decisión de Angelici

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AFP

"Después de 12 años en la institución, uno tiene que dar un paso al costado". La noticia es fuerte, pero no sorprende a quien camina los pasillos del club. Primero, porque estatutariamente no hubiese podido volver a presentarse, pero segundo, mucho más importante, porque ya era un secreto a voces el deseo de Daniel Angelici de alejarse de la política de Boca. Un deseo que responde a diferentes circunstancias y que, a más de un año de los próximos comicios, abre la campaña electoral.

El Tano desembarcó en el Xeneize de la mano de Mauricio Macri allá por 2006, durante la presidencia de Pedro Pompilio, como tesorero de aquella Comisión Directiva. Su relación con el actual Presidente de la Nación es de larga data -hasta están vinculados por fuera del fútbol- y es uno de los bastiones que mantiene dentro de la entidad, junto con otros nombres importantes que ocupan cargos fuertes en la dirigencia.

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Dentro de ellos se encuentra Christian Gribaudo, quien hoy se ubica como el máximo candidato del oficialismo. Es Secretario General y Presidente del Instituto de Previsión Social de la Provincia de Buenos Aires, bajo la órbita de María Eugenia Vidal. Entre 2007 y 2015 fue elegido diputado por el bloque Unión-PRO. Hoy, es a quien apuntan a potenciar desde el macrismo ante un potencial cruce con Juan Román Riquelme en las urnas.

Pero darle paso a su sucesor desde ahora no fue lo único que motivó a Angelici a reconocer esto. No solo es el único denominador común en las tres eliminaciones con River -como el mismo reconoció-, sino que además se le achacan varias decisiones antipopulares: el recorte a los deportes amateur, entre ellos el básquet y el vóley masculino, el alejamiento del socio del club y el intento de mudanza de La Bombonera cotizan en alza contra una administración a la que tampoco salvaron los pocos resultados positivos que tuvo en el fútbol.

Su arrebato contra los jugadores tras la derrota en Mendoza fue mucho más criticado que otra cosa: nadie dentro del mundo Boca se vio identificado con la reacción del presidente. Tal vez esa fue la gota que rebalsó el vaso. La que le hizo reconocer a su círculo íntimo que estaba sobrepasado. Y de que era momento de poner un punto final a una gestión que todavía no terminó, pero que quedará en la historia de la institución. Como él mismo le manifestó a los futbolistas y al cuerpo técnico.