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Liverpool: Los mejores laterales del mundo

11:06 ART 11/1/20
Andrew Robertson Trent Alexander-Arnold Liverpool 2019-20
Los reds han unido en el mismo proyecto y con similar progresión a dos jóvenes que les han otorgado un ‘extra’ de notables prestaciones.

Las variables tácticas e innovaciones exigidas para marcar diferencias en el fútbol actual han servido para desarrollar al máximo la figura del rol más residual de cuantos saltaban al terreno de juego. La posición de lateral siempre fue un habitual lugar para quienes podían actuar de comodín, para soluciones de emergencia o para experimentos variados: “nadie crece soñando ser lateral”, dijo Gary Neville.

Cierto es que muchos lograron pasar a la historia desde ese perfil, pero no menos cierto es que en las últimas décadas, los laterales eran ocupados principalmente por centrales que aseguraban sobrios conceptos defensivos y una enorme tibieza ofensiva, o por extremos reconvertidos para intentar aprovechar su capacidad de profundidad y sorpresa. 

Sin embargo, el Liverpool ha dado un paso más. Los reds han unido en el mismo proyecto y con similar progresión a dos jóvenes que les han otorgado un ‘extra’ de notables prestaciones hasta el punto de ser tan intocables como Salah o Mané pues los goles no llegan si no los inventan Alexander Arnold y Andrew Robertson.

Nacido en Liverpool y parte de sus categorías inferiores desde los seis años Arnold fue hincha red toda su vida. Recuerdo perfectamente y siempre lo recalco, que, cuando debutó en el primer equipo, sus primeros partidos me dejaron una sensación de estar ante un futbolista aun tremendamente inmaduro, con desarrollo táctico que superar y con graves carencias de concentración. Un debut prematuro debido a la grave lesión de Clyne y a que Joe Gomez no era lateral 100%. Aprovechó aquél momento de duda y tal sensación de estar fuera de contexto y superado por el escenario, cambió drásticamente. En apenas unos meses dio un paso adelante y no sólo mostró su enorme lectura para profundizar, ganar metros y regalar centros perfectos, sino que incluso es un enorme lanzador de faltas.

El escocés Robertson tuvo otro camino para llegar a Anfield. Descartado de niño en el Celtic de Glasgow, empezó jugando en divisiones muy inferiores de su país e incluso cuando alcanzó allí la élite, nunca fue con mucho ruido. La premier le abrió las puertas con el Hull City y tras descender de categoría, el Liverpool aseguraba que ahí estaba el mejor carrilero de ese curso en Inglaterra y lo contrató por diez millones. Su carisma, profundidad, energía, enorme desarrollo físico y una pierna zurda potenciada al máximo, son mucho más valiosas. 

Hoy Arnold suma 8 asistencias en la premier y 10 si sumamos todas las competiciones. Robertson alcanza 6 pases que terminaron en la red.

Su receta del éxito, pese a todo, va más allá de sus estadísticas como asistentes de oro. El escocés responde más a un perfil de lateral físico, de constante esfuerzo atlético arriba-abajo, rápido y driblador. El inglés, es algo diferente. No es tan veloz, pero quizá sea el más determinante pasador incluso desde su propio campo y su sola amenaza como solución exterior, es una alternativa tremendamente útil ya para el Liverpool. Tanto que Kloop facilita su proyección limpiando constantemente su banda de compañeros para que sea un creador de juego profundo. Actualmente, ningún futbolista tiene tanta posesión de pelota en actitud amenazante.

Y así es como Kloop ha multiplicado la eficacia y el rédito de la pareja de laterales del momento. La mejor forma de reivindicar el tantas veces ninguneado rol de lateral, que brilla como nunca en las tardes de Anfield. En 20 años… Arnold y Robertson serán recordados como mitos clave en Liverpool.