La Federación de Luis Rubiales se olvida de sus valores con la Supercopa de España

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El presidente de la RFEF presumió de valores al despedir a Lopetegui por firmar con el Madrid pero cede a jugar el torneo cuándo quiere el Barça.


OPINIÓN


En una brillante parodia del discurso político, Los Simpsons resumían la posibilidad de contentar a todo el pueblo americano con dos propuestas: "Banderitas americanas para unos y aborto para otros". Algo parecido es lo que ha hecho Luis Rubiales, nuevo presidente de la Real Federación Española de Fútbol en sus primeras semanas en el cargo.

Rubiales se encontró con un incendio en la concentración de la Selección española en Rusia a dos días de debutar en el Mundial de Rusia 2018. Julen Lopetegui se marcharía tras el torneo para entrenar al Real Madrid y, supuestamente, lo había decidido sin comunicárselo y sólo unos días después de renovar hasta 2022. Rubiales, como Roma, no paga traidores y despidió fulminantemente a Lopetegui a pesar de que el Mundial estaba a las puertas y su sustituto Fernando Hierro tenía poquísima experiencia en los banquillos.

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El presidente apagó el incendió con gasolina pero aún así quiso presentarse como el triunfador de la situación. Su decisión, con un gran peso político, le posicionaba como fuerza opositora del Real Madrid y su maquinaria, era el nuevo nemésis del "tirano" Florentino Pérez y hablaba de valores como el que iba a reformar el fútbol español acabando con los beneficios de los merengues y del Barcelona.

Sin embargo, los valores de Rubiales eran como los de Groucho Marx, si no les gustan, tiene otros. Al Barcelona no le gustaba jugar la final de la Supercopa de España a doble partido porque iba a tener que renunciar a unos jugosos ingresos por un amistoso fechado para el día 4 de agosto. El Sevilla diligentemente renunció a jugar ese mismo torneo para tener libre la fecha del 5 de agosto, cuando se debía disputar la ida en el Ramón Sánchez-Pizjuán y pidió que se respetaran las fechas originales.

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Rubiales, que no puede permitirse enfrentarse con los dos gigantes del fútbol español en un mes, ha atendido a las peticiones del Barcelona y la Supercopa de España se jugará el 12 de agosto, a partido único y en Tánger, donde la afición local llenará las gradas animando a Messi y las arcas de la Federación y de los dos clubes, perjudicados por perder los ingresos de taquilla derivados de jugar a ida y vuelta.

Los valores de la Federación han pasado a ser algo secundario en comparación con que el Barcelona pueda disputar un amistoso, ni siquiera se avisó al Sevilla antes de comunicarlo a la prensa. Ya lo sabemos, Rubiales tiene mano dura para unos y compresión para otros, como Bob Dole y Clinton en Los Simpsons.

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