Guillermo volvió a tropezarse con la piedra que no quiso ver

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ALEJANDRO PAGNI/AFP/Getty Images
El DT de Boca falló en el planteo y su equipo lo sufrió. Ignoró la advertencia de Cruzeiro y le regaló el medio a River.

De los errores se aprende, dice el dicho. Primero, claro, hay que saber percibir la problemática. Algo que Guillermo Barros Schelotto no supo hacer ni antes ni durante el partido ante River. Boca volvió a cometer equivocaciones ya conocidas y, otra vez, perdió el Superclásico en La Bombonera.

Decir que el Xeneize jugó mal no se adaptaría a la realidad. Esta vez casi que no estuvo en la cancha. Regaló todo el primer tiempo y la mitad del segundo para que al Millonario le alcance con patear dos veces al arco para clavar dos golazos y llevarse los tres puntos a Núñez.

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La mano de Gallardo, la clave del triunfo

¿Dónde falló? En el mediocampo, como cada vez que se fue derrotado ante el eterno rival en los últimos años. Cruzeiro le había advertido hace unos días al Mellizo que podía tener un problema en ese sector. Pero el DT hizo oídos sordos y repitió la fórmula que hace solo unas horas debió corregir en cancha: un 4-2-3-1 que no contuvo a nadie y que le allanó el camino a River.

¿Cuántas veces Enzo Pérez manejó los hilos desde atrás en posiciones ofensivas? ¿Cuántas veces atacaron sin marca por afuera Pity Martínez y Palacios? Si la idea de Guillermo era usar a Nahitan Nández para contener el centro de la cancha, pifió como ante los brasileños. En la Libertadores lo supo arreglar. Este domingo, no pudo o no supo.

El historial Boca - River

El duelo táctico fue para Gallardo. Schelotto, otra vez, se fue con las manos vacías del clásico en su casa. Tropezar con la misma piedra sale caro.

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