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Copa del Mundo

ENCICLOPEDIA MUNDIALISTA: en 1934 Italia se consagra en casa al son del 'Duce'

12:50 ART 30/1/18
Italia 1934
La Azzurra se consagró para concretar los deseos de su dictador, Benito Mussolini, que así le daría forma a la utilización del certamen para gobierno.

Finalizado el triunfo de Uruguay en 1930, Italia ya se había postulado para la organización de aquel Mundial y había caído con los charrúas, pero esta vez fue distinto. El más serio postulante era Suecia pero misteriosamente decidió –en 1932, sin dar explicaciones- bajarse de la candidatura.

Le tocó el turno de organizarlo a Italia. Eran tiempos en los que el dictador Benito Mussolini estaba al frente del gobierno y no iba a dejar pasar la oportunidad: el Mundial de Uruguay había dejado ganancias en las arcas y su éxito había demostrado que el fútbol se había convertido en el deporte indicado para la difusión propagandística y política del régimen.

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Remite el prestigioso diario La Nación sobre la utilización política del deporte que: 'Quizá la primera muestra universal de esta utilización se haya dado en 1934, durante el Mundial de fútbol organizado por Italia. Refieren las memorias de la época que Benito Mussolini amenazó antes del certamen a Giorgio Vaccaro, presidente del Comité Olímpico Italiano: "No sé cómo hará, general, pero Italia debe ganar el Mundial. Es una orden". Con denuncias por corrupción arbitral incluidas, Italia obtuvo el torneo.

El Duce consiguió darle al mundo una imagen de gigantismo fascista: grandes obras sintetizadas por la construcción de estadios, aceptación masiva otorgada por la gente en las tribunas y demostración de poderío reflejada por el triunfo.'

El vigente campeón, Uruguay, no se presentó en respuesta al boicot europeo de 1930 y el motivo oficial fue que “No iremos en rechazo al régimen fascista italiano y la utilización política que se hará del evento”.

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PRIMERAS ELIMINATORIAS

Treinta y cuatro selecciones solicitaron participar de la segunda edición. La FIFA decidió entonces realizar por primera vez eliminatorias para decidir a los dieciséis clasificados. Pero tuvo muchas irregularidades.

La Argentina y Brasil también habían rehusado se participación ya que la FIFA pretendía que jugaran las eliminatorias ante Chile y Perú respectivamente. La presión de los más grandes dejó clasificadas a la Albiceleste y a la Canarinha.

Argentina, en el Mundial 1934

Estados Unidos fue el único participante de América del Norte, tras vencer a México por 4 a 2 en tierras italianas ya que no querían jugar el partido clasificatorio en sus tierras a ida y vuelta. Egipto, por África se convirtió en el primer seleccionado ni americano ni europeo en participar de la cita ecuménica.  

En Europa hasta Italia, a pesar de ser el organizador, debió afrontar las eliminatorias donde venció a Grecia por 4-0 y los helenos no se presentaron luego al partido de vuelta. Se clasificaron además Alemania, Austria, Bélgica, Checoslovaquia, España, Francia, Hungría, Holanda, Rumania, Suecia y Suiza.

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El Mundial se disputó a partido único de play-off, arrancando en los octavos de final. Con Uruguay afuera, la máxima preocupación era la Argentina que había salido subcampeón en 1930, pero la albiceleste debió concurrir al Mundial de 1934 con un conjunto de futbolistas amateurs ya que los profesionales no estaban afiliados a la FIFA. La albiceleste cayó 3-2 en su primer partido ante Suecia y el camino de los Azzurri se allanaba hacia el título, aunque pasaría varios sobresaltos.

Además, la FIFA aceptó que Italia contara con cuatro argentinos (Monti, Guaita, Orsi y Demaría) y un brasileño (Guarisi), incorporados como oriundos. Confirmando así las acciones de Mussolini de 1930 cuando amenazó a integrantes del seleccionado argentino para que perdieran la final y sean maltratados por sus aficionados, así podría contar con ellos en 1934.

1930: URUGUAY SE CORONA ENTRE AMENAZAS

Italia venció en el primer encuentro a los Estados Unidos por 7-1, pero ya en cuartos le tocaría enfrentarse a España. El partido finalizó 1-1 en los 90 minutos y se disputaron otros 30 de alargue que no cambiaron el marcador. Por entonces no había definición por penaltis, y al día siguiente se jugó un partido revancha en el que la Azzurra aprovechó el cansancio y la tendencia arbitral parcial para los de casa, para dejar a España en el camino con un gol de Giuseppe Meazza.

Giuseppe Meazza

El aporte argentino se haría sentir en la escuadra italiana. Guaita le daría el gol del triunfo en semifinales ante el Wunderteam –equipo maravilla- de Austria, al que vencieron por 1-0. Finalmente los italianos se encontraron en la final.

La Azzurra se jugaba algo más que un Mundial. Bajo el lema de Vencer o Morir, las amenazas del dictador se extendieron a la plantilla italiana, en concreto a su entrenador Vitorrio Pozzo: “Que Dios le ayude si llega a fracasar”. Mussolini sentado en la grada del Campo Nazionale recibía el tributo de los jugadores italianos con el saludo imperial -de manos firmes y levantadas hacia arriba-.

Checoslovaquia, que contaba en su plantilla con el goleador del certamen, Oldrich Nejedly, empezaría ganando a 20 minutos del final con un gol de Puc. Sin embargo, el argentino Raimundo Mumo Orsi pondría el empate para la azzurri a los 81. Con el encuentro igualado se jugó el suplementario donde a los 97 Angelo Schiavio dio la victoria a los italianos. 

Mussolini entregó a sus victoriosos guerreros la Coppa dil Duce y su amenazada escuadra fue honrada como “comendadores al mérito deportivo”… el balón llegaba su fin y en Europa ya se olían aires de guerra.