El ocaso del Sevilla de Monchi se escenifica en el Metropolitano

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La irrgular temporada del club de Nervión se tornó en fracaso en una noche negra ante el Barcelona en la final de la Copa del Rey.

ANÁLISIS


Las notas se ponen al final de temporada y el Sevilla se acerca a cerrar su primer año sin Monchi como director deportivo con el suspenso muy cerca. La final de la Copa del Rey se presentaba como el oasis con el que salvar el expendiente pero se convirtió en el peor de los purgatorios.

No hubo final, el Sevilla, el peor del último lustro que han parido entre el director deportivo, Óscar Arias, el presidente, José Castro, el destituido, Eduardo Berizzo, y Vincenzo Montella, se estrelló ante la cruda realidad de un Barcelona en el que Messi no quiso dejar lugar a las sorpresas. Al descanso, los culés ya celebraban que eran campeones.

La sentencia de parte de los 25.000 aficionados que fueron al Metropolitano fue clara y pidieron la dimisión de Castro. Desde 2006 acumula el Sevilla 17 finales, muchas ante el Barcelona de Messi y el Real Madrid de Cristiano Ronaldo. Esta fue la primera en la que no estaba Monchi y ha sido la única en la que ni siquiera fue capaz de competir e inquietar a su rival.

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El partido del Metropolitano fue un paradigma de todos los males sevillistas esta temporada. Fue blando atrás, de hecho fue la sexta 'manita' del curso, no tuvo gol, ya que casi no remató contra la portería de Cillessen en todo el partido exceptuando un mano a mano de Sandro, y el entrenador, Montella, no pudo imponer su planteamiento, si es que lo hubo, ni cambió nada con su dirección de campo, ya que sólo realizó un cambio antes del minuto 85.

Además, sólo Muriel y Navas de los fichajes de esta temporada fueron titulares y sólo Sandro y Layún de los cuatro que llegaron en invierno para cambiar la dinámica tuvieron minutos, una aportación casi nula para la plantilla más cara de la historia del club. También faltó amor propio y concentración para una cita tan importante y exigente. Sólo Navas, criado en la cantera del club de Nervión, pareció estar a la altura de las circunstancias, mientras que la garra que caracterizó los últimos años parece haber desaparecido del vestuario con la marcha de referentes como Vicente Iborra y Coke.

Los padres deportivos de este Sevilla ven como el paraguas de Monchi ha desaparecido ante las tormentas y la afición exige responsabilidades en una temporada que podría acabar siendo dramática si se quedan fuera de la UEFA Europa League. El mérito de llegar a la final de la Copa del Rey tapó muchos ridículos de la temporada sevillista pero ya se puede decir que el Sevilla de la 2017-2018 es un fracaso.

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