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Boca Juniors

El liderazgo de Guillermo Barros Schelotto ante los escándalos y la indisciplina

19:39 ART 17/1/18
Boca Belgrano Superliga 29102017
Con Boca siempre en el foco de la opinión pública, la muñeca del director técnico es importante para disipar y evitar estas cuestiones.

Hay que recordar algo que muchas veces pasa desapercibido o se olvida entre tanta exposición: el plantel profesional de fútbol de Boca Juniors es un grupo de trabajo como cualquier otro. Persiguen objetivos grupales, tienen metas individuales, hay distintas jerarquías, puestos de mando y, sobretodo, es un grupo compuesto por seres humanos. Que tienen problemas, personalidades, sentimientos y niveles de inteligencias diferentes entre sí, pero que todos hacen a la causa grupal. 

Lo diferente de este grupo de trabajo a cualquier otro es la actividad que desarrollan: hay demasiada exposición, tentaciones y un bolsillo, en general, abultadísimo. Un cóctel que, probablemente, es difícil de manejar para muchas personas.

Guillermo Barros Schelotto es el líder de este grupo de trabajo y como líder debe comandar y guiar a su gente para cumplir los objetivos colectivos. El liderazgo es convencimiento, relaciones y, a veces, castigo. La manera de manejarse ante indisciplinas y hechos fuera de lugar hacen también a la imagen de líder.

El Mellizo tuvo varios escándalos con jugadores que heredó de Rodolfo Arruabarrena. Y otros con jugadores que trajo en su período. ¿Cómo se manejó?

  • En los cuartos de final de la Copa Libertadores 2016, Daniel Osvaldo volvió a jugar tras su lesión los últimos minutos ante Nacional en Montevideo. Se fue sin saludar a la gente, enojado por los pocos minutos que disputó. Fumó en el vestuario y discutió con el DT. Fue lo último que hizo como jugador de fútbol: rescindió con Boca y se dedicó a la música. Guillermo fue tajante en este caso.
  • En 2017, Guillermo abrió el entrenamiento durante 15 minutos para la prensa y justo ahí se agarraron a trompadas Jonathan Silva y Juan Manuel Insaurralde. Enojado, Guillermo los echó de la práctica y posteriormente obligó a que den una conferencia de prensa ofreciéndose disculpas públicamente y aclarando los hechos, en una decisión consensuada con Daniel Angelici.
  • Con Ricardo Centurión tuvo un cuidado especial. Con él surgió la frase "jugador de Boca se es las 24 horas". En este caso, con una persona vulnerable e indisciplinada, Guillermo optó por estar siempre con él, contenerlo y mantener una relación cercana, castigándolo puertas adentro y perdonando mucho. Hasta ahora siguen manteniendo una buena relación, pese a que ya no forma más parte de su grupo de trabajo.
  • Con el tema de Edwin Cardona y Wilmar Barrios, Guillermo Barros Schelotto, cansado de tanto escándalo, mostró su enojo con sus jugadores. Hacia afuera eligió el silencio y prefirió llevarlos a Mar del Plata, al viaje que tenían programado para el día siguiente. Sin embargo, finalmente se decidió que no lo hicieran por una cuestión judicial y también por las cuestiones personales: los colombianos tienen la concentración en otro lado y no están en condiciones de servirle al equipo.

Guillermo siempre se hizo cargo de los suyos. Supo en todo momento el tacto que tenía que tener con cada caso por una simple razón: las personas son todas diferentes y el trato con cada uno de ellos no tiene por qué ser el mismo. Las reglas son claras: jugador de Boca se es las 24 horas.