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Brasil v Bolivia

Brasil, en la lucha entre la velocidad y el apresuramiento

23:21 ART 14/6/19
Philippe Coutinho Brazil Bolivia Copa America 2019
En su presentación en la Copa América 2019, el equipo de Tite mostró indicios del estilo que tendrá. Vértigo puro.

Es posible que Brasil no sea campeón de la Copa América 2019. Quizás falle en las últimas instancias y se quede a mitad de camino. Es probable que nunca termine de jugar bien. Pero lo cierto es que en su presentación, en la victoria por 3 a 0 ante Bolivia, en Sao Paulo, el equipo de Tite dejó bastante clara la manera en la que pretende jugar. Hay dudas sobre cuál será el final de este grupo, pero no queda incertidumbre sobre sus intenciones.

Brasil quiere jugar lejos de su arco. Los centrales bien arriba, casi en la mitad de la cancha. Uno de los mediocampistas centrales -Casemiro- más bien cerca de la zaga de defensores. Uno de los laterales -Dani Alves- alejado de la zona defensiva, sumado a los mediocampistas, pegado sobre la banda. Arriba, tres individualidades bien desequilibrantes que apuestan al mano a mano. Un poco más atrás, Coutinho, un terminador de jugadas más que un organizador.

Pero lo principal de este Brasil es que quiere hacer todo a una velocidad alta. Todo. Desde la salida de los centrales, que no se distraen un segundo con la pelota en los pies, a la segunda fase de juego de los mediocampistas centrales -Fernadinho y Casemiro-. La Verdeamarela juega rápido para desprenderse del balón, para correr, para ir exageradamente hacia adelante. 

Los tres de arriba (Richarlison, Neves y Firmino) son máquinas de estirar la cancha, de ir hacia adelante. Cuando tienen espacio, encaran, son agresivos. Cuando no, el libreto no cambia demasiado. Buscan fabricarse espacios hasta donde no parecen existir. 

Esa manera de jugar, que siempre aspira a tener transiciones rápidas, a no dar muchos pases laterales o hacia atrás, a atacar siempre a los espacios vacíos que quedan hacia adelante, a coquetar constantemente con la línea del fuera de juego, ponen a Brasil en una zona gris: por momentos, es un equipo preciso que juega a alta velocidad y luce difícil de controlar. Por otros, queda al borde de apresurarse. Ahí, todos sus movimientos se exponen al ridículo. O porque es un ritmo imposible de llevar adelante durante mucho. O porque parece muy obvio que algunos pases cortos y en espacios reducidos no le vendrían nada mal para generar espacios en otros sectores.