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Boca Juniors

A 38 años del debut de Maradona en Boca

11:33 ART 22/2/19
Diego Maradona Boca Juniors Talleres Metropolitano 22021981
Una calurosa tarde de 1981 comenzó un amor que nunca se apagó entre el mejor jugador de todos los tiempos y el club xeneize.

El 22 de febrero de 1981 no fue un día más en la historia de Boca y del fútbol argentino. Ese domingo, el más grande jugador de todos los tiempos, Diego Armando Maradona, debutó con la camiseta de fútbol que más amó, ama y amará en su vida, la camiseta por la cual sufre y se alegra, la camiseta del Xeneize.

Aquella tarde la Bombonera estaba a tope, no entraba ni un alma más, a pesar del agobiante calor. Es que todos querían ver en cancha a ese chico que había llegado desde La Paternal y del cual ya se esperaban grandes proezas… El Diez no los iba a defraudar.

Aunque conviene ir un poco más atrás, volver a las negociaciones entre Argentinos Juniors, Pelusa y varios equipos que querían contar con él. Porque el pase de Diego se dio en una época económica muy dura para el país y con una jugada maestra del futbolista, pero con los medios de comunicación y no con los rivales dentro de un campo de fútbol.

Argentinos sabía que no podía sostenerlo más, era demasiado bueno y ofrecían demasiada plata como para seguir quedándose con ese diamante en bruto que quería ser pulido en otro lado para brillar aún más. Barcelona lo vino a buscar y tenía los dólares, River también lo quiso y le ofreció ser, junto a Filliol, el jugador mejor pago del plantel, pero a Diego le tiraba otra cosa.

“Siem­pre su­pe que con ellos iba a vi­vir al­go es­pe­cial, siem­pre. Y eso que a mí me ti­ra­ba In­de­pen­dien­te, por­que me fas­ci­na­ba el Bo­cha, me en­can­ta­ba (…) Era muy in­te­re­san­te la ofer­ta de Ri­ver, pe­ro ¿qué pa­sa­ba? En mi ca­sa el co­ra­zón es­ta­ba con Bo­ca. Y... Bo­ca ti­ra­ba, pe­ro... ¡Bo­ca es­ta­ba que­bra­do, no te­nía un che­lín! Bue­no, la co­sa es que es­tá­ba­mos en ple­no ti­ra y aflo­je, cuan­do me lla­mó Fran­co­nie­ri, un pe­rio­dis­ta de Cró­ni­ca: Ho­la, Die­go, ¿así que ya es­tá he­cho lo de Ri­ver? Yo lo ca­cé al vue­lo, me que­ría sa­car men­ti­ra-ver­dad, así que lo de­jé ha­blar un po­co y en­se­gui­da me ju­gué: “No, no voy a fir­mar por­que me lla­mó Bo­ca". Se me ocu­rrió en el mo­men­to, no sé, fue una ins­pi­ra­ción, una idea de ésas que apa­re­cen de vez en cuan­do. A él le ve­nía fe­nó­me­no la no­ti­cia que no exis­tía, y pi­có. A la tar­de, apa­re­ció Cró­ni­ca con un tí­tu­lo así de gran­de: Ma­ra­do­na a Bo­ca. Ya es­ta­ba la ope­ra­ción en mar­cha, só­lo fal­ta­ba una co­sa: que pi­ca­ran los di­ri­gen­tes de Bo­ca... Y los di­ri­gen­tes de Bo­ca pi­ca­ron”, tiró el propio Maradona varios años después en su libro “Yo soy el Diego de la gente”.

Es verdad que los dirigentes de Boca “picaron” pero no fue tan simple la negociación. El país pasaba por una crisis económica demasiado profunda y los clubes no eran ajenos a ella y por ello se tardó varias semanas en resolverse la transferencia. Para colmo los hinchas de Argentinos presionaban a sus dirigentes para que no dejen ir a su joya.

Tras varios idas y vueltas, varias ofertas y contra-ofertas, finalmente el Xeneize arregló un préstamo por un año y medio con opción de compra que el periodista Daniel Arcucci se encargó de aclarar en una nota suya 30 años después del pase: “US$ 2.500.000 más US$ 1.100.000 por una deuda que Argentinos tenía con el Banco San Miguel y US$ 400.000 por otra con la AFA. Además, US$ 600.000 del porcentaje correspondiente para Maradona, un sueldo mensual de US$ 60.000, una suma fija de US$ 500.000, un cachet de US$ 10.000 por cada partido amistoso jugado en la Argentina y un 25% de lo recaudado en el mismo concepto en el exterior. Por aquellos tiempos, la famosa tablita de paridad del dólar pergeñada por Alfredo Martínez de Hoz marcaba el ritmo de la economía argentina y quizás sirva como referencia la recaudación del primer partido, el 22 de febrero de 1981, en La Bombonera: más de $ 1000 millones, equivalentes a unos US$ 500.000”.

Boca se había endeudado muchísimo para poder tener a Diego, pero vaya que recuperó y con creces la inversión. Tanto dentro como fuera de la cancha, a pesar de que sólo fueron 40 partidos y una vuelta olímpica. Eso le bastó al mejor de todos los tiempos para dejar una huella imborrable en el hincha Xeneize y en todo el fútbol argentino.

Y todo empezó en la calurosa tarde del 22 de febrero de 1981 en una Bombonera estallada de miles de almas.

Fue 4-1 sobre Talleres de Córdoba con dos goles de penal de Maradona y otros dos de Miguel Brindisi. Fue el puntapié inicial para que Boca se quedase con el Metropolitano de aquel año en el que Diego jugó 28 encuentros y fue el goleador con 17 gritos.

Hoy, 38 años después, todavía se sigue recordando el inicio del amor eterno entre Maradona y Boca, una de las historias más importantes de la historia del fútbol argentino.