Más que refuerzos, incorporaciones

El Ciclón fue uno de los equipos que mejor y más rápido se incorporó para el Torneo Inicial. Por distintos motivos, ninguno de los que llegaron terminó siendo una fija para Pizzi.

San Lorenzo fue un campeón atípico en todo sentido. Por la cantidad de puntos que sumó, 33, cifra récord para la historia de los torneos cortos. Por el maniqueísmo de un campeonato que se definió en las últimas jugadas. También porque, de todos los refuerzos que incorporó para esta temporada, ninguno integró la base del campeón. Más que refuerzos, incorporaciones.

Desde el arco hasta la delantera, el Ciclón fue uno de los equipos que mejor y más rápido se reforzó. Siete futbolistas llegaron a mitad de año, entre ellos el arquero Crhistian Álvarez, que venía desde el fútbol español a ocupar la vacante que había dejado Pablo Migliore tras su ruidosa salida del club.

El ex-Rosario Central fue reemplazado por Juan Antonio Pizzi luego de la derrota frente a River en el partido de ida de los octavos de final de la Sudamericana. Nunca más recuperó el puesto, que a partir de ese momento pasó a ser propiedad de Sebastián Tórrico, gran responsable en la coronación del Ciclón.

En defensa, Emmanuel Más perdió la pulseada con Walter Kanemman. El lateral, que en la temporada anterior había sufrido el descenso con San Martín de San Juan, empezó el campeonato jugando como titular. El central Fabricio Fontanini, proveniente de Atlético de Rafaela, llegó con una fisura en el tobillo derecho que lo postergó hasta el partido con Boca, en la fecha 14.

Juan Ignacio Cavallaro, volante ofensivo que llegó desde Unión, tuvo continuidad pero nunca como titular. Pizzi lo mantuvo como una variante para darle frescura y velocidad al equipo en los segundos tiempos. Ayer, frente a Vélez, el DT volvió a apostar por él.

Tampoco los nuevos delanteros estuvieron el día de la consagración, ni participaron de los partidos definitorios, esos que el equipo afrontó en el último tramo del Inicial. La tarde del triunfo ante Rosario Central en Arroyito, Martín Cauteruccio, hasta entonces figura y goleador del equipo, se rompió los ligamentos cruzados y obligó a Pizzi a rearmar el esquema ofensivo. El entrenador eligió a Gonzalo Verón, quien en la final de la Copa Argentina ante Arsenal corrió la misma suerte que el uruguayo.

Ante la decisión del cuerpo técnico y los dirigentes de no contratar un nuevo refuerzo, Pizzi debió optar por lo que tenía en casa. Y entre ese material disponible ninguno se ofrecía como reemplazante natural de los dos 9 caídos. Fernando Elizari, de muy buen rendimiento con Quilmes en el semestre anterior, se postulaba como alternativa. Alternativa que no fue, o que siguió siendo pero desde el banco de suplentes, porque Héctor Villalba se quedó con ese puesto vacante.