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Daniel Onega, gloria de River en los '60 y '70, evocó en una entrevista exclusiva con Goal.com los recuerdos de su época como jugador y también palpitó el próximo clásico.

El apellido Onega está íntimamente vinculado a la historia grande de River. Ermindo y Daniel Onega dejaron su huella en el River de los '60 y los primeros '70 a base de talento y goles. Pero cargaron con el estigma de la racha negra del Millonario entre 1957 y 1975, los años en los que una y otra vez los buenos equipos que presentaba no lograban dar la vuelta olímpica por márgenes sumamente estrechos. Ermindo llegó a la primera de River en 1957 y Daniel, su hermano menor hizo lo propio en 1966 para quedarse (salvo un año a préstamo en Racing) hasta 1973.

Un debut soñado

EL DATO
Daniel Onega jugó 207
partidos en River y
convirtió 87 goles,
mientras que en su paso
por Racing marcó 9 tantos
en 41 encuentros.
El debut en primera de Daniel fue el 10 de febrero de 1966, nada menos que en un superclásico. Era el primero que jugaban River y Boca en una instancia internacional, la Copa Libertadores. "Uno desde que llega a las inferiores de un club sueña con jugar en Primera División. Y si el primer partido es contra el clásico rival
la alegría es doble. Además ganamos, así que puedo decir que fue un debut soñado".

La suerte del joven Onega no se terminó allí. Durante aquel año River ganó los clásicos jugados por la liga local, y en uno de ellos Daniel se anotó en la red. "River se caracterizó siempre por no priorizar el resultado en las inferiores  sino la formación del jugador. Pero siempre nos decían que con Boca había que ganar. Si bien no es lo mismo en inferiores que en primera, siempre es el rival eterno, y seguro que ellos lo sienten de la misma manera. Tuve la suerte de hacer goles en Primera, siempre se disfrutan, pero contra Boca se disfrutaban un poco más".

El mejor espectáculo

Según Onega el hecho de que River pasase tiempos de sequía en cuanto a títulos no influía en las sensaciones que se tenían para el partido ante Boca. "Siempre fue lo mismo el clásico. Hay una motivación mayor, es un partido aparte, y es normal que no siempre gane el que viene mejor".

Onega destaca además el punto hasta el cual ha crecido el interés fuera de Argentina por el partido. "Incluso a nivel mundial se lo considera un partido aparte. En los últimos años se ven muchos turistas. Es un gran espectáculo por lo que pasa afuera y adentro de la cancha, por el folklore del fútbol. Cuando vienen amigos de otros países y los llevo a ver el partido miran más lo que pasa en las tribunas que en el campo de juego. El espectáculo del público argentino no se encuentra en ningún otro lugar del mundo."

Esa combinación de partido importante y gran atractivo por ambiente y colorido también va a estar presente el domingo según la visión de nuestro interlocutor (que por su pasado lógicamente desea un triunfo millonario) opina que el próximo, al igual que los anteriores será "un gran espectáculo. De este partido ya se estaba hablando hace varias semanas, incluso antes de que River y Boca jugaran sus partidos de la fecha anterior".

En cuanto al nivel de juego que se puede llegar a esperar Onega afirma que será "tal vez no muy vistoso, pero sí emotivo. Ambos van a salir a respetarse, son partidos muy trabados. En este momento parece que River llega un poco mejor y Boca un poco peor, pero nunca hay que subestimarse. Boca cuando viene en racha adversa se potencia. Esta vez puede sentir que aunque ya no pelea el campeonato puede salvar el torneo ganando este partido".

Además, concluye Onega, "todo jugador que haya hecho las inferiores en los clubes lo siente más. Por ahí River tiene más chicos de inferiores que Boca esta vez. El jugador que estuvo en la cantera está un poco más acostumbrado a lo que es un clásico".