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Doce entrenadores abandonaron su cargo en lo que va de la temporada 2012/13 en el fútbol argentino, la cifra más grande del fútbol mundial.

Doce. Esa es la cantidad de técnicos que abandonaron su cargo en la Primera División del fútbol argentino desde junio de 2012, cuando comenzó la actual temporada, la cifra más alta entre las grandes ligas del mundo. Una docena en ocho meses, cifra que desnuda las urgencias del caótico panorama autóctono que devora entrenadores y proyectos, que obliga a regalar las joyas pulidas en el club sin siquiera poder disfrutarlas.

Gabriel Schurrer se convirtió el viernes en el último exponente de una cruda realidad. Sin triunfos tras cinco partidos, el ex técnico de Lanús presentó su renuncia tras la derrota frente a Arsenal en el Diego Armando Maradona. Quien desembarque en La Paternal será el cuarto técnico del Bicho en el año futbolístico: Leonardo Astrada dirigió hasta la fecha 13, antes de que asumiera Chucho previo interinato de dos partidos de Carlos Mayor.

Cuatro de los cinco gigantes del fútbol argentino cambiaron su técnico en lo que va de la temporada. Racing es la excepción: Luis Zubeldía se mantiene, no sin cuestionamientos, al frente de la Acadé. River, tras el ascenso, se desprendió de Matías Almeyda en la 17° jornada del Inicial, dispuesto a repatriar a Ramón Díaz. Boca no le renovó el contrato a Julio César Falcioni para festejar el regreso de Carlos Bianchi. Independiente, después de cuatro partidos con Cristian Díaz en el Torneo Inicial, convocó a su salvador Rubén Américo Gallego. La comisión directiva que encabeza Matías Lammens pero preside Marcelo Tinelli eyectó a Ricardo Caruso Lombardi en la décima jornada del Inicial y apostó por Juan Antonio Pizzi.

Frank Kudelka y Nery Pumpido en Unión, Rubén Forestello en Atlético de Rafaela, Omar Asad en Godoy Cruz, Facundo Sava (hoy DT Tatengue) en San Martín de San Juan y Rodolfo Arruabarrena en Tigre completan la extensa lista. Técnicos que van y vienen, criterios radicalmente opuestos en dirigencias que un día optan por un estilo y mañana se traicionan intelectualmente en busca de un héroe que modifique el panorama.

En el mismo periodo, la Premier League inglesa tan solo ha sufrido tres cambios de cuerpos técnicos: Roberto Di Matteo fue despedido del Chelsea, Mark Hughes del QPR y Nigel Adkins del Southampton. En la Bundesliga que en junio tendrá a Pep Guardiola entre sus filas, solo cinco procesos fueron abruptamente cortados, dos en el Wolfsburg.

En España e Italia, tal vez como símbolo de la herencia cultural que heredó el fútbol argentino, se fueron ocho y diez técnicos respectivamente. Genoa y Palermo se cobraron dos víctimas cada uno. Las cifras distan de un fútbol argentino en el que, para colmo, ya hay varios entrenadores en la cuerda floja. Ni siquiera los que parecen tener asegurado su lugar pueden relajarse, porque el volátil mercado local puede excluirlos en un abrir y cerrar de ojos.

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