Mauricio Macri, de Boca a la Casa Rosada

Desde hoy será el presidente de Argentina. Conocé qué piensa, qué hizo y que hará con respecto al fútbol argentino.

Mauricio Macri se convirtió en el presidente de Argentina hasta 2019 tras una definición mano a mano frente a Daniel Scioli. El expresidente de Boca ocupará el sillón de Rivadavia desde hoy hasta el 10 de diciembre de 2019.

En todos estos años, la relación con el fútbol de Macri fue la más intensa por parte de la mayoría de los políticos en la historia argentina. En 1995 ganó las elecciones como presidente de Boca y hasta 2007 (momento en que asumió como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) comandó al club de la Ribera, con algunos períodos de licencia.

Como presidente Xeneize ganó todo lo que pudo a nivel futbolístico. Copas Libertadores, Intercontinental, torneos locales. Fue, sin dudas, la cara política del proyecto que ubicó a Boca como el equipo más ganador de todo el planeta. Esos buenos resultados fueron acompañados por una coyuntura en el club que se dio desde la llegada de Carlos Bianchi al banco de suplentes. Antes de ese momento, la presidencia de Macri había navegado en la intrascendencia y el fracaso de equipos que se reforzaban y no conseguían resultados.

A partir de esos resultados, la carrera política de Macri adquirió otro impulso. Como presidente de Boca llevó a AFA uno de los proyectos más polémicos de los últimos años, que fue desestimado por gran parte del fútbol argentino: convertir a los clubes en Sociedades Anónimas.

El proyecto fue rechazado de cuajo por todo el fútbol argentino, aunque Macri –varios años después- sigue destacando que esa idea hubiese cambiado la actualidad de AFA.

Una vez alejado de Brandsen 805, Macri siguió inmerso en la política Xeneize. En 2011 apoyó abiertamente (e hizo campaña) a Daniel Angelici, que se convirtió en presidente del club. El domingo último el Tano fue reelegido en Boca y la participación de Macri fue clave ya que lo apoyó en todo momento..

Un dato de color: el domingo en que ganó las eleccones, luego de votar y antes del cierre de los comicios, Macri jugó un partido de fútbol en su quinta y convirtió un auténtico golazo de tiro libre.

CLAVES DE SU PENSAMIENTO

Futuro de AFA
Macri manifestó su apoyo a la candidatura de Marcelo Tinelli. Sin embargo, es confusa su actitud. Daniel Angelici, presidente de Boca y su delfín político, se manifestó abiertamente en contra de Tinelli, mientras que Hugo Moyano (presidente de Independiente y aliado sindical de Macri por la CGT) también hizo lo propio. Tanto Angelici como Moyano son los presidentes de más peso que se oponen al vice de San Lorenzo, y casualmente son dos de los aliados más fuertes del nuevo presidente argentino. Hay quiénes aseguran que, tras el papelón en la Asamblea de la AFA, Macri estaría dispuesto a apoyar a Segura para generar un gobierno de transición de pocos meses para dar lugar a una candidatura de Armando Pérez a partir de abril del año próximo.

Amistades en el fútbol
Su paso por Boca le dio un back de amistades importantes entre muchos ídolos Xeneizes: Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto, Hugo Ibarra, Rolando Schiavi, y siguen las firmas. Sin embargo, su manera de ser le valió otro tantos “enemigos” de peso: Juan Román Riquelme, Carlos Bianchi, Jorge Bermúdez.

También, en los últimos meses, tuvo un acercamiento con Lionel Messi y Javier Mascherano. El primero como cara de la ciudad de Buenos Aires ante el mundo, y el segundo estuvo dando charlas para empleados del gobierno de la Ciudad en las semanas de campaña.

Fútbol Para Todos
Desde su implementación, Macri se manifestó en contra de este programa gubernamental que tiene a cargo la transmisión del fútbol argentino. En su momento, llegó a decir que el fútbol debía ser codificado y administrado por empresas privadas como en los años anteriores a FPT. Sin embargo, durante la campaña, morigeró esas críticas. Una vez elegido presidente, nombró a Fernando Marin (ex gerenciador de Racing) a cargo del proyecto.

Una anécdota
Gracias a una de sus “peleas” con Juan Román Riquelme provocó uno de los festejos de goles más recordados de la historia de fútbol argentino: “el Topo Giggio”. En 2001, el 10 de Boca pedía una ampliación en su contrato dado su nivel y los títulos que había conseguido y la CD comandada con Macri se lo negaba sistemáticamente. Tras convertir un gol en un Superclásico frente a River, Román se paró frente al palco presidencial (ese día Macri estaba en otro sector de la cancha) llevándose sus manos a los oídos.