El maestro que quiere volver a enseñar

Trabajó con Pekerman y Bielsa. Dirigió a Messi, Agüero y Tevez. Ya alejado de San Lorenzo, Miguel Angel Tojo está listo para dirigir y avisa: "Me gusta la docencia con juveniles".

“Con José (Pekerman) hicimos juntos el curso de técnico, me llamó en septiembre del 98 y estuve en las Selecciones Juveniles hasta el 2007. Hice todos los trabajos posibles. José me decía que yo era un todoterreno. Al principio iba a seleccionar jugadores: la primera camada, de la categoría ’84, con Tevez, Maxi López, Mascherano…”. Miguel Angel Tojo recuerda todo con una precisión admirable. “La categoría ‘86 pudo haber sido campeona del mundo en Finlandia, con Biglia, Gago, Ustari: nos ganó España en semifinales, y nos ganó bien. La ’88, la del Kun Agüero,  fue la primera que dirigí en forma directa. Después ganamos la medalla de oro en los Panamericanos en República Dominicana, acompañé a Ferraro en 2005 en el título del Mundial Sub 20 de 2005, con Messi, y dos años después estuve en Corea del Sur con la Sub 17”, puntualiza.

CURRICULUM DE MIGUEL ANGEL TOJO
Como futbolista: Ferro (1964/67), San Lorenzo
(1968/71), Defensor Lima de Perú (1972/73)
Racing (1974/75) y Unión (1976/77). Con la
Selección Argentina participó de los Juegos 
Olímpicos de Tokio (1964) y del Mundial de
México 1970.
Como entrenador:
Entre sus logros se destacan:
1985/86: campeón y ascenso con Arsenal al
Nacional B.
1987/88: clasifica con Chaco For Ever para el
octogonal final por un lugar en Primera.
1988/89: Deportivo Pereira (Colombia),
clasificación a la Liguilla pre-Libertadores.
1990: dirige al club Bucaramanga (Colombia).
1991: asciende a Primera División con el club
Chaco For Ever.
1992: clasifica al octogonal por un ascenso a
Primera con Banfield.
1993: DT de Talleres de Córdoba en Primera.
1995/97: Coordinador General de las Divisiones
Juveniles de Ferro.
1998/2007: Integrante del cuerpo técnico de 
las Selecciones Juveniles de Argentina.
2011/12: Coordinador General de las Divisiones
Inferiores de San Lorenzo.

 

Casi una década de trabajo en las Selecciones Juveniles argentinas, período que coincide con la época dorada: títulos, buen juego y excelente comportamiento, casi una utopía si se tiene en cuenta los apellidos y las mentalidades que hoy ocupan esos cargos. Pero Miguel Angel Tojo no guarda rencor.

“Siempre teníamos la premisa de la formación de la persona antes que el jugador. Disciplina, orden, comportamiento. No solo se ganaron campeonatos, también, el premio Fair Play, que era muy importante para una Selección, porque nos ponían como ejemplo en muchos países. Los chicos estaban 12 horas arriba de un avión y no levantaban la voz, ni una mala palabra”. Tojo recuerda el pasado pero  mira hacia el futuro.

-Es un contraste fuerte: antes, las Juveniles tenían una línea de conducta; hoy, el técnico de la Sub 20 declara que no le interesa ganar el premio Fair Play.

-En la parte formativa del jugador, muchas veces tenés que ser más docente que técnico. Te contratan para dirigir y armar equipos de fútbol, pero no podés apartarte de enseñarles todos los días. Porque algunos vienen bien formados desde la casa. Y otros, no. Y cuando vos representás al país, no sos Juan Pérez, sos un jugador de la Selección Juvenil y tenés que ser ejemplo para representar al país.

Su salida de San Lorenzo, club en el que fue una  gloria como futbolista, sin duda le dejó una marca difícil de olvidar.

-¿Le duele lo que le sucedió en San Lorenzo?

-Estuve en 2011 y 2012 junto con Veglio en la coordinación de juveniles. Fue una experiencia dolorosa. El club estaba muy mal, había una anarquía en cuanto al desorden, a las deudas acumuladas de años anteriores. Los chicos tenían necesidades que no encontrábamos manera de solventar… Trabajamos ordenando un poco la disciplina, la pensión, el colegio, y también en el fútbol. Tratamos de darles tiempo a esos chicos, para que no pensaran solo en ganar, ganar y ganar. Aunque en la competencia uno juega para ganar, no les podés meter en la cabeza que todo pasa por ganar, sino por armar un jugador para que el día de mañana el club tenga a un jugador formado para la Primera División.

-La gente no conoce ciertas cosas. Usted declaró en su momento que no tenían pelotas para realizar los entrenamientos con los juveniles. ¿Contra qué cosas tenía que luchar en lo cotidiano?

-El club, geográficamente, está en un lugar difícil para que los jugadores entran y salgan. No había ni siquiera una combi para que pudieran trasladarse a sus casas: eso traía problemas para que los padres los dejaran ir a entrenarse. Por la necesidad económica el club, en ese momento no se podían tener. Hubo un tema con las pelotas irrisorio. Me hicieron una nota en el diario Olé en la que se hizo hincapié en que no teníamos pelotas. Teníamos, pero lo ideal era que cada jugador tuviera una pelota. En esa etapa formativa, uno necesita una pelota para cada jugador. Para cada 20 o 30 futbolistas, teníamos 10 pelotas, y alguna emparchada. Pero no era sólo el tema de las pelotas: estuvimos 3 meses sin agua caliente en la pensión, en pleno invierno, porque no había plata para arreglar la caldera.

-¿Y qué pasó?

-No tuvimos el tiempo suficiente. Hubo un cambio de autoridades y trajeron a otra gente. La salida fue dolorosa. Primero hablá con la gente que está trabajando y después traé a los otros, ¿no? Bueno, San Lorenzo trajo a la gente nueva cuando nosotros todavía estábamos en funciones. Y no tuvimos el tiempo de terminar el trabajo. Cuando agarrás a un chico de 14 años, necesitas por lo menos 5 años para que pueda pasar al plantel profesional. De todas maneras, se consiguieron algunas cosas. Me tocó dirigir Primera, Tercera, Quinta y por necesidades hasta Séptima. Y fui volcando cosas en algunos chicos de esas camadas que hoy están en Primera, como Contreras, Correa, Villalba, Catalán, Navarro, Kannemann… Había que darles tiempo. Hoy me los encuentro y les digo que todavía están en una etapa formativa. Lo que sucede es que cuando están en el plantel profesional, ya la gente no te pide la parte formativa: te pide resultados. Pero ya se ven chicos que están saltando al plantel profesional con muy buenas posibilidades.

-¿Qué fue lo que más le dolió?

-Lo que más me dolió fue la forma: teníamos que hacer un trabajo y terminarlo, pero no nos dejaron.  La situación era incomoda también para los que vinieron, porque ellos no tenían la culpa. Uno acepta que la CD traiga a su gente, pero debieron tomar con cuidado esa situación: Veglio, Coco, el Cabezón Piris, el Gallego González… Todos habíamos jugado en San Lorenzo y le habíamos dado algo a la institución.

-¿Y ahora?

-Después de llegar a un acuerdo de desvinculación con el club, estoy esperando la posibilidad de volver a trabajar. Tengo muchas ganas, hay algunas cosas que descubrís en el tiempo. Por ejemplo, Marcelo Bielsa, con quien trabajé en la Selección, me dijo una vez: “Usted tiene alma de amateur”. Yo no tenía bien en claro qué quería decir. Significa “que ama lo que hace”. Tengo la facilidad del trabajo, no es un sacrificio, me gusta, me apasiona lo que hago. Espero trabajar tanto con Juveniles como con mayores. Me gusta la docencia. Igual, a veces los profesionales también tienen algunos déficits, no solo en lo técnico sino en lo profesional. Cuestiones de cuidado personal, de alimentación, de tiempo para descansar. Yo me pregunto: ¿por qué hay que ir a aprenderlo a Europa, cuando ya fueron transferidos? ¿Por qué no aprenderlo acá?