Cómo Sabella volvió capitán a Messi

Una de sus grandes intervenciones fue con el 10 de la Selección. Repasá la historia y la relación de Leo con la capitanía.

No lo pensó en ese momento: sabía, desde antes, que si le tocaba estar ahí eso es lo que iba a hacer. Su próximo paso estaba en Emiratos Árabes, donde ya había arreglado cobrar una fortuna en el Al-Jazira, pero Julio Humberto Grondona llamó a su representante, su representante lo llamó y él le dijo que rompiera el contrato con los árabes, que se iba a Buenos Aires a dirigir a la Selección. 

En un puñado de horas -como suele suceder en el fútbol cuando alguien tiene una decisión tomada-, Alejandro Sabella ya estaba sentado con Grondona arreglando ser el sucesor de Sergio Batista en el cargo. Apenas terminaron cerrar, el finado presidente le preguntó qué es lo que quería y él lanzó su estrategia: pidió que por favor le diera el número de teléfono de Javier Mascherano.

Un rato después, logró hablar con el volante central y dio su primer paso como director técnico de Argentina: le pidió disculpas, pero le comunicó que desde ese mismo momento el capitán sería Lionel Messi. Mascherano ni chistó y hasta coincidió con la decisión. Alabado sea el 10.

Esa no fue la primera vez en que Messi se puso la cinta de capitán: contra Grecia, en el Mundial 2010, Diego Maradona le había dado esa responsabilidad. Pero ni Sabella ni Maradona lo bautizaron como líder. Messi, callado y tímido, desde siempre, fue una categoría de líder: la del tipo que sus compañeros miran constantemente porque saben que existe una dependencia para ganar partidos.

Salvo que un ser humano viva fuera de una sociedad y haya vivido toda la vida ajeno a la sociedad, todos son lo que son por sí mismos, por su historia y por el resto de los seres humanos que lo rodean. Nadie va a saber si Messi nació líder. Alguno podrá decir que Messi se hizo líder. Pero seguro cualquiera coincidirá en que el mundo lo volvió líder. Su talento, tanto dentro de Barcelona como en la Selección, se volvió la piedra angular del grupo. Desde 2010 en adelante, Argentina organiza muchos de sus planes en base a él, los entrenadores piensan en cómo hacer que él sea su mejor versión, los directivos arreglan todos sus gustos y sus compañeros lo admiran. 

Fue el propio Sergio Romero, luego del primer partido entre Argentina y Paraguay en la Copa América de Chile, quien en una conferencia de prensa explicó los liderazgos: “Nos sostenemos en el Enano, en Masche y en el Pocho, que siempre te hace reír”. El Enano, claro, es Messi, como le llaman muchos de sus amigos.

Messi es líder porque la experiencia lo puso en ese lugar. Para capitanear tiene la suerte de estar acompañado de Mascherano, un emblema del esfuerzo. No todos los líderes tienen las mismas formas ni todos los grupos tienen un solo líder. Messi asume con pasión a la Selección argentina, sufre cuando las cosas no salen y disfruta muchísimo los días con sus compañeros. Sabe que el equipo es su equipo y eso, a pesar de lo que suele decirse, no le pesa: desde el día en que Sabella se lo anunció, asumió ese compromiso