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Por el lado del equipo argentino, hicieron la denuncia correspondiente en la Policía de San Pablo y presentarán una protesta formal a Conmebol; los brasileños también reclamaron.

La confusión entre Tigre y São Paulo no quedó en el Morumbí. Mientras los jugadores y la hinchada tricolor festejaban la obtención de la Sudamericana, dirigentes de los dos clubes se dirigieron a distintos destacamentos policiales de San Pablo para presentar una queja sobre lo ocurrido en el entretiempo del partido.

João Paulo de Jesus Lopes, dirigente paulista, desmintió la versión del equipo argentino, afirmando que los jugadores de Tigre tuvieron la intención de invadir el vestuario local y que los empleados de seguridad "apenas bloquearon la entrada" para defender a los jugadores. También negó que hubiera alguien armado. Según el mayor Gonzaga, la Policía fue llamada para disolver la pelea y desmintió que hayan utilizado o mostrado armas: "Eran cerca de 10 a 12 empleados de São Paulo enfrentando al equipo entero de Tigre en una pelea 'generalizada'".

Los contrastes entre ambas versiones son muy diferentes. En la televisación de Fox Sports, tanto los jugadores Martín Galmarini y Damián Albil como el ayudante de campo Jorge Borreli y el jefe de seguridad, Rubén Pasquini, mostraron en cámara las heridas por los golpes recibidos y contaron con detalles lo sucedido. Luego del partido Sergio Massa afirmó que ya había iniciado acciones legales con el consulado de Argentina: "Eran veinte policías armados. Ya accionamos con el consulado argentino para asegurarnos el bienestar del plantel y los hinchas. Hoy fuimos víctimas de uno de los momentos más vergonzosos del fútbol brasileño".

Por el lado de Brasil, João Paulo de Jesus Lopes contó que cuando la delegación paulista estuvo en Buenos Aires para jugar el partido de ida también recibió una "calurosa recepción" y que hasta a un miembro del cuerpo técnico lo empujaron por las escaleras de La Bombonera cuando intentaba llegar al campo de juego para hacer el reconocimiento de campo mientras los jugadores de Tigre entrenaban. Además, expresó que el vestuario visitante del Morumbí quedó completamente destruido y que contó todo esto cuando hizo la denuncia.

Quien claramente tuvo declaraciones poco felices al respecto fue Juvenal Juvência, el presidente del cuadro brasileño: "Ellos estaban con la lengua afuera y el aliento de 67 mil personas en contra. En el segundo tiempo iban a sufrir una goleada y quedaría feo. Resolvieron irse así que vamos a festejar el doble: la fuga de los argentinos y nuestra victoria mayúscula".

Alejándose del asunto y tomando otra perspectiva, pareciera como si los dos equipos contaran algo sucedido en distintas canchas. Dos versiones completamente diferentes de un solo acontecimiento y quejas de ambos lados. La última palabra la tiene la Conmebol.



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