El título de la discordia: ¿Messi ganó la Supercopa de España de 2005?

El rosarino no fue siquiera al banco en ninguno de los dos partidos contra Betis. Si se le cuenta ese título, la Pulga es el futbolista argentino más ganador de la historia.

Al revisar la lista de títulos ganados por Lionel Messi a lo largo de su carrera, según qué estadística se mire, en algunos casos en las vitrinas del 10 aparecerán 24 copas y en otros, 25. Y la diferencia, por pequeña que parezca, no es para nada menor: ese trofeo de más o de menos determina si el rosarino es el futbolista argentino más ganador de la historia junto a Alfredo Di Stéfano o si le falta todavía una vuelta olímpica para alcanzar a la Saeta Rubia.

En las seis Ligas de España, las tres Copas del Rey, las tres Champions League, las dos Supercopas de Europa, los dos Mundiales de Clubes, la Medalla Dorada Olímpica y el Mundial Sub-20 que ganó no hay discusión alguna. La diferencia entre los criterios radica en la Supercopa de España: mientras que algunos consideran que ganó seis, otros solamente le cuentan cinco. La de la discordia es la de 2005, que Barcelona le ganó a Real Betis y en la cual no jugó.

En aquella final entre el conjunto catalán, campeón de la Liga, y el equipo de Sevilla, ganador de la Copa del Rey, el equipo que dirigía Frank Rijkaard ganó 3-0 como visitante en la ida el 13 de agosto, perdió 2-1 en el Camp Nou una semana después y se consagró por diferencia de goles. La Pulga no estuvo ni siquiera en el banco en ninguno de los dos partidos, por lo que técnicamente no participó del torneo. Ese es uno de los argumentos de aquellos que sostienen que los títulos totales son 24.

El otro pasa por una cuestión legal. En el momento en el que se jugó la Supercopa, Messi no jugaba para Barcelona en una competición española desde hacía tres meses: después del partido del 1 de mayo contra Albacete, en el que convirtió el primer gol de su carrera profesional, el argentino no fue convocado para ninguno de los últimos cuatro partidos de la temporada 2004/05 porque en el club temían una sanción por utilizar más jugadores extracomunitarios de lo que estaba permitido. En el conjunto catalán consideraban que Leo no debía ocupar plaza de extranjero por la cantidad de años que llevaba residiendo en España, pero ante la falta de una respuesta de parte de las autoridades del campeonato, prefirieron no arriesgarse y no lo utilizaban. Esa situación se resolvió recién el 26 de septiembre de aquel año, más de un mes después de la serie contra Betis.

Sin embargo, no todo es tan lineal. El rosarino era integrante estable del grupo que comandaba Rijkaard y se entrenaba todos los días con los jugadores que finalmente salieron a la cancha, aunque eso no es requisito suficiente para que se le considere el título: al tercer arquero de aquel plantel, Rubén, nadie le cuenta el logro en su palmarés. Pero hay un detalle que no es nada menor: el 10 (que por ese entonces jugaba con la 30) formó parte de la convocatoria del entrenador para el partido de ida. 

La foto de Leo antes de subir al avión rumbo a Sevilla, incluso, acompañó el anuncio del partido en el diario catalán Mundo Deportivo de ese 13 de agosto (que tuvo en la tapa la confirmación de la salida de Javier Saviola rumbo a Sevilla). Pero, como fueron 19 los futbolistas que el DT holandés llevó para el encuentro en el Benito Villamarín, uno debía quedar afuera del banco de suplentes. Y el que vio el partido desde la platea fue Leo, que quedó relegado detrás de delanteros de mayor experiencia, como Henrik Larsson y Maxi López.

Para el encuentro de vuelta, el rosarino ya no estuvo: se encontraba por primera vez en su trayectoria con la Selección, para disputar el amistoso contra Hungría en el que haría su debut albiceleste y sería expulsado antes de cumplir un minuto dentro de la cancha.

¿Ganó Messi, entonces, la Supercopa de España de 2005? Para Goal, después de todo lo expuesto, sí. De todos modos, más temprano que tarde el Diez superará a Di Stéfano sin lugar para las dudas y este tema se convierta en apenas una anécdota.