Lo que dejó el debut de Marcelo Bielsa

OM sufrió los riesgos propios del sistema del Loco: siguió atacando en busca del 4-1 y terminó empatando un partido que estaba resuelto. Una historia que ya se vivió en San Mamés.

El afán por la victoria jamás lo llevará a traicionar sus principios, su estilo, sus conceptos y su manera de entender el fútbol. Marcelo Bielsa por fin debutó con Olympique de Marsella en la Ligue 1, y a pesar de no haberse quedado con los tres puntos, las sensaciones que dejó el equipo del rosarino en el Stade Armand Césari son positivas.

Y es que de a pesar de ir ganándolo por 3-1 a los 62 minutos de juego, la orden de Marcelo Bielsa a sus dirigidos no fue otra que la de seguir atacando y buscar el cuarto gol. Sin embargo, la valentía del Loco tuvo un costo muy alto y terminó empatando un partido que en los últimos minutos pudo ser para cualquiera.

Lo de hoy fue muy parecido a lo que se vivió en San Mamés hace casi dos años, cuando Athletic de Bilbao dejó escapar el triunfo en los últimos minutos ante Espanyol, precisamente por la idea de seguir atacando cuando el partido estaba resuelto. Curiosamente, aquel partido terminó igual que el de hoy: 3-3.

Bielsa apostó hoy por un 3-1-3-3 que dejó cosas muy interesantes. El once inicial estuvo conformado de la siguiente manera: Steve Mandanda en el arco; Jérémy Morel, Nicolas Nkoulou y Stéphane Sparagna en la línea de tres; Giannelli Imbula como único centro campista; Brice Dja Djédjé, Benjamin Mendy y Dimitri Payeti en el mediocampo; Romain Alessandrini, Florian Thauvin y André-Pierre Gignac en el tridente ofensivo.

Desde el inicio se vio un Olympique de Marsella dinámico, beneficiado por un sistema que le permitió transitar mucho más rápido y llegar al área contraria con pocos toques. El trabajo de Imbula fue impresionante, pues estaba totalmente solo en la mitad y era el encargado de darle una limpia salida al equipo. Asumió la responsabilidad y terminó siendo un de los más destacados en el equipo de Bielsa.

A pesar del gol inicial de Christopher Maboulou, en el que Mandanda pudo hacer mucho más, el OM nunca perdió el orden y fue superior en todos los aspectos, salvo en las jugadas a balón parado. Conforme transcurrían los minutos, el equipo de Bielsa apretaba cada vez más cerca del área de Bastia, lo que produjo interesantes ocasiones de peligro y permitió la remontada en cinco minutos.

No obstante, la visita sufrió los riesgos propios del estilo del entrenador argentino. El cansancio se hizo presente en los jugadores, que corrieron durante todo el partido tanto para atacar como para defender. Dja Djédjé y Mendy ya no bajaban a colaborar en defensa y todo parecía cuestión de tiempo para que el Marsella se desmoronara. Y así fue, puesto que Tallo y Maboulou empataron rápidamente.

Y a pesar de haber desperdiciado la ventaja de dos goles de diferencia y el desgaste que realizaron sus futbolistas, el equipo de Bielsa terminó el partido como tal y como empezó: atacando. Todavía hay muchos aspectos por corregir, algo que seguramente conseguirá el rosarino con el transcurrir de la competición.

Más allá del resultado, los principios de Marcelo Bielsa quedaron plasmados en la cancha: presión constante, posesión en campo rival y la recuperación de la pelota para eleborar una nueva jugada de ataque. Buen debut de Olympique de Marsella, un equipo que seguramente será garantía de goles a lo largo de la temporada.