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La Copa Libertadores desnuda la carencia de criterio que tienen los jugadores del medio local para manejar la pelota y también para defender. ¿Quiénes son los culpables?

Luciano Román Garzo
Redactor
Goal.com Argentina
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La paridad del fútbol argentino sigue engañando a aquellos que aún no se dieron cuenta de la falta de concepto que inunda las cabezas de muchos jugadores. La dura caída de Boca en La Bombonera es buen shock para que los grandes patriotas que se jactan de tener una de las ligas más competitivas del mundo abran sus mentes y analicen específicamente los criterios que emplean muchos (por no decir casi todos) jugadores a la hora de pasar la pelota, girar para cortar un pase al vacío, definir un ataque en el área rival o simplemente quitar la pelota sin convertir falta.

Podrá ser emotivo y tener fiesta en las tribunas. Podrá también definirse en la última fecha con cinco partidos al mismo tiempo y millones de personas con radios portátiles casi incrustadas en los tímpanos. Pero el fútbol local está en franca decadencia y dentro del concepto “fútbol argentino” no se toman los problemas que lo rodean sino únicamente lo que se ve dentro de los campos de juego.

Que de los 20 equipos de Primera División el único exento de las críticas en los análisis sea Vélez, que dicho sea de paso no tuvo una buena presentación en el debut copero, deja a la vista que la falta de concepto táctico y técnico es alarmante. Son tantas las fallas que se ven en un partido del torneo local que quizá pasen inadvertidas, pero la Copa Libertadores desnuda al fútbol argentino cuando un cuadro local se mide ante otro a nivel continental. Ejemplos sobran, pero basta con citar algunos ocurridos en La Bombonera:

  • A los 30 minutos del primer tiempo, tras una salida fallida del local por la derecha, la pelota superó a Cellay por el costado y éste intentó cubrir la pelota a pesar de que estaba a más de cuatro metros de la misma y faltaban por lo menos diez para que saliera por la línea de fondo. Lógicamente, Benítez le ganó la espalda y llegó a tirar el centro para Tejada, que no convirtió porque Orión tuve una noche fantástica.
  • En el complemento, el gol del empate viene de un inconcebible error compartido entre la defensa y el mediocampo de Boca. La última línea esperaba en tres cuartos de cancha para adelantarse y dejar fuera de juego a los delanteros rivales pero ninguno presionó Sinha, que desde su propio campo envió un pase fantástico a Carlos Esquivel y éste luego convirtió con un remate cruzado.
  • Doble error en el segundo gol de Toluca: en el retroceso, Caruzzo y Burdisso, la dupla central del equipo de Bianchi volvían corriendo por el medio, dejando un hueco enorme a la espalda del juvenil Magallán. Tras otro pase quirúrgico de Sinha, Magallán increíblemente hizo un giro a la izquierda de 270° para quedar mirando hacia su propia área que lo dejó fuera de la jugada, cuando básicamente debería haber rotado en la dirección contraria y para así poder continuar en la carrera hacia atrás.

Como éstos, cientos de errores se repiten semanalmente en el fútbol argentino pero como los delanteros no tienen la suficiente picardía para aprovecharlos, nada cambia. Uno no está dentro de los vestuarios ni en los campos de juego durante las prácticas, cuando son abiertas, para comprobar si los entrenadores hacen especial hincapié en dichas situaciones. Pero suponiendo que ven los partidos 178 veces para encontrar los errores, se supone que este tipo de fallas son advertidas y que finalmente los culpables son los jugadores por no corregirlas.

No es cuestión de caerle sólo a Boca por su pésimo partido ante Toluca, ya que si está jugando la Copa Libertadores es porque durante un semestre fue uno de los que menos se equivocó y a su vez de los que más aprovechó las desprolijidades defensivas de los contrarios. Otro aspecto en el que los futbolistas parecen no mejorar con el paso de los años es la marca dentro del área. ¿Acaso los entrenadores machacan con que nadie se tire al suelo para quitar la pelota en esa zona de la cancha para evitar cometer penal? Iván Pillud y Bruno Zuculini demostraron que evidentemente no hay suficiente bajada de línea con dos faltas completamente evitables que terminaron en goles de Atlético de Rafaela, algo similar a lo que le ocurrió ayer a Matías Caruzzo, aunque nuevamente apareció Orión para salvarlo.

Arqueros que la tiran lo más lejos posible en lugar de jugar con los defensores desmarcados, zagueros que saltean la línea media en busca de pelotazos largos para que los rapiditos de arriba se las arreglen como puedan y delanteros que, en lugar de ver un duelo como Real Madrid-Manchester United, donde pueden aprender de los mejores, prefieren dormir la siesta. Así está el fútbol argentino y los que siguen siendo despedidos constantemente son los entrenadores…