Esta derrota ha sido un golpe devastador para el centrocampista de 23 años, cuya madre siempre lo ha apoyado con orgullo.
Al recordar el momento surrealista en que lo vio debutar con el primer equipo del Newcastle United, Helen comentó: «Empecé a llorar. Nunca nos hemos perdido ningún partido de Elliot. Verlo en la televisión fue surrealista».