Es inusual que el líder y su inmediato perseguidor se midan tan tarde en la temporada, así que los medios ya lo pintan como la final de la Premier League. Pero, por su momento actual, el Arsenal no está obligado a protagonizar un partido para la historia.
El Manchester City de Pep Guardiola está en racha: ha perdido solo uno de sus últimos 19 partidos y ya acecha a los Gunners como en otras ligas. En casa, el Etihad suele ser tranquilo, pero esta vez puede convertirse en un infierno.
Mientras buscan recuperar la confianza y la cohesión que mostraron a principios de temporada, los gunners deberían ignorar a los críticos y convertir el duelo del domingo en un partido intrascendente, conformándose con un empate que sería un paso de gigante hacia su primer título desde 2004.










