Spartak 5-1 Sevilla: La peor noche sevillista en la Champions League
Los moscovitas recordaron a sus vecinos del Torpedo para humillar al conjunto de un Berizzo que, como Vicente Cantatore en 1990, queda retratado.

El Sevilla revivió sus peores pesadillas en Moscú al caer derrotado por 5-1 frente al Spartak de Moscú y complicarse en demasía su presencia en los octavos de final de la máxima competición continental. El Liverpool goleó en el otro partido de grupo por 0-7 al Maribor y ahora los nervionenses serían terceros, por lo que estaría clasificado para jugar la Europa League. Su competición que ahora mismo sabría a muy poco, por no decir a nada.

Humillado, recibió su máxima goleada en la Champions League superando el 4-2 en Gladbach o el 3-0 ante el Arsenal en Londres. Una noche que recordó a la sufrida hace 17 años en esta misma ciudad frente al Torpedo de Moscú en dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA. Aquel fue el principio del fin de Vicente Cantantore, este ridículo sí pueden suponer el inicio de duras críticas contra un Eduardo Berizzo que evidenció que a su equipo le falta mordiente y que es un auténtico coladero en defensa.

El encuentro fue impreciso merced a los extraños de un césped muy mojado que hacía imposible el control del balón y del partido, ello no quitó que se cumpliese un guión cantado. El Sevilla dominaba (56% de posesión) y el Spartak de Moscú, con defensa de cuatro que no de cinco, se defendían para salir al contragolpe con mucho peligro. Merced a ello, en el minuto 18, Yeschenko, un incordio toda la noche por la derecha, centró desde ese ala beneficiado por un rebote y Quincy Promes, solo de marca, cabeceó a la red.

El futbolista danés se debió sentir mal por su fallo de marca y se resarció de la mejor manera posible: marcando su primer gol como sevillista. Fue en un doble remate, los dos primeros de los de Eduardo Berizzo en el encuentro, tras un saque de esquina botado por Ever Banega. El gigantón escandinavo cabeceó a la primera y empalmó con la izquierda. Media hora de juego y volvíamos a empezar. Eso sí, el Spartak de Moscú, ya con un cambio realizado.

El partido se endureció. El público, extrañamente ensordecedor para ser ruso, se enfervorecía por cada choque. Rocchi supo capear bien el temporal a sabiendas que el patinaje estaba a la orden del día sobre el tapete del Otkrytie. Y mientras tanto, la defensa del Sevilla, con Pizarro atorado, era un manojo de nervios cada vez que el balón se aproximaba sobre el área de Sergio Rico, que tuvo trabajo en un punterazo y al salir de forma apurada en un balón lateral, los andaluces gozaron de la mejor ocasión para marcharse por delante. En la acción colectiva más elaborada y bonita, Krohn-Delhi se sacaba una parábola que buscaba la escuadra larga y ahí Selikhov hizo, a mano cambiada, la parada de la Champions League para mandar el encuentro a vestuarios con empate y avisar de lo que vendría después del asueto.

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Todo se decidió en la segunda mitad. Lo malo para el Sevilla y lo bueno para el Spartak de Moscú. Los nervionenses fueron una apisonadora en los primeros diez minutos de la reanudación. Mientras Selikhov seguía con su festival de paradas, Wissam Ben Yedder comenzaba con su mitin de fallos. El franco tunecino, a un gol de ser el máximo goleador de los rojiblancos en la Champions League, tuvo su peor noche hasta fallar cinco oportunidades. Empezó con un zurdazo dentro del área que sacó el meta ruso y le continuó un fallo flagrante al vestirse de Cardeñosa y no ser capaz de superar a dos defensores que tapaban en la línea de gol con el portero, haciendo penalti Krohn – Delhi, ya batido. Entre medias, y en un intervalo de apenas cinco minutos, el danés enganchó una volea que ni con bote delante fue capaz de sorprende a Shelikov en un carrusel de llegadas donde en una Pablo Sarabia no elegía bien con todo a favor y Escudero disparó a las nubes desaprovechando el jugadón de Nolito, que volvía a ser el que era.

Fueron diez minutos de acoso y derribo. Entonces llegó la variación táctica de Massimo Carrera. Esa que no supo leer el Toto Berizzo. La entrada de Pasalic reforzó el trivote en el centro del campo, del que prescindía el argentino al sustituir a Krohn-Delhi que estaba realizando un partidazo. El resultado fue el del final del partido. Cada contra era una superioridad numérica brutal de los rusos que además evidenciaban una línea defensiva, la teóricamente titular, que hacía aguas por todos los lados. Y todo ello después de un disparo de Melgarejo que sorprendió a todos y que varió por completo el guión del encuentro.

El resto fue una exhibición de Quincy Promes que participó en un total de cuatro goles (dos tantos y dos asistencias). El holandés, ex del Málaga, se acordó de la rivalidad andaluza para vengarse y dar por buenos los paseos de rosas, las alfombras rojas y los pasillos facilitados por un Sevilla que seguía atacando, pero para darle facilidades al Spartak de Moscú, que desde esta noche entra en la leyenda negra del Sevilla.

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