Qarabag 1-0 Atlético: Empate a nada en Baku
Los colchoneros se complican la vida sobremanera el empatar sin goles ante la cenicienta de su grupo.

El Atlético se complica la vida en Champions League. Con tan solo dos puntos tras tres jornadas disputadas, tendrá muy complicado ser primero de grupo e incluso se le podría complicar la segunda plaza si a la Roma de Monchi le diera por sacar puntos ante el Chelsea. Y el empate de hoy ante el Qarabag de Azerbaiyan tiene mucho que ver.

El Atlético salíó al encuentro como si se tratara de un trámite, no como si se estuviera jugando gran parte de su pase a la siguiente ronda de la competición. Conscientes de la diferencia de calidad, los hombres del Cholo pensaron que el gol acabaría cayendo, y transitaron por el Olímpico de Baku entre la dejadez y la apatía. En frente, un equipo muy aseado que sacaba el balón jugado más que correctamente y al que solo le condenaba su falta de calidad en tres cuartos, cada vez que llegaban a las inmediaciones de Oblak.

Aún así el Atlético tuvo dos ocasiones clarísimas en la primera parte para meter ese primer gol que desatascara este tipo de partidos, que suelen enquistarse más según pasan los minutos. La tuvo primero Carrasco, que tras un gran pase de Griezmann se plantó en el mano a mano con Sehic para marrar ante el meta local que acabaría convirtiéndose en pesadilla atlética. Porque minutos después volvería a ganarle la partida a un delantero atlético, esta vez a Griezmann, que tampoco pudo batir al meta en el uno contra uno.

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El Atlético veía así desesperado como marraba lo poco que conseguía generar mientras el Qarabag se iba envalentonado, gracias al temple en la medular de Míchel Madera, criado en la cantera de Madero, y al peligroso Ndlovo que no paró de pelear en la punta de ataque.

El Atlético salió con otro aire en la segunda parte, fruto de la "Cholina" que a por seguro le cayó a los jugadores en el descanso. Pero su chispeante inicio no resultó más que un espejismo. Ni si quiera con los cambios mejoró la cosa para los madrileños, a pesar de que Torres y Correa mejoraron a un Gameiro que desaprovechó una ocasión más para reclamar su lugar y a un indolente Carrasco que además dio la nota con su enfado en el cambio.

El Atlético volcado con todo pudo ver además cómo su rival se adelantaba, en la jugada polémica del partido que acabó con la expulsión de Ndlovo, al considerar el árbitro que se tiró a la piscina tras un toque de Godín en el área. Con 10 el Qarabag se parapetó en su área y el Atlético solo dejó constancia de su impotencia para generar y para marcar. Se estrelló una y otra vez ante la defensa y Sehic y al final se consumó el desastre. Un empate que deja las cosas muy complicadas para los de Simeone.

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