España puede con todo menos con Cristiano Ronaldo
Brutal triplete de Cristiano. La Roja remontó dos veces tras un penal a los dos minutos y un error de De Gea. Doblete de Costa y golazo de Nacho.

Sentemos las bases desde el principio. España podía haber perdido, empatado o ganado ante Portugal con Lopetegui o sin él de entrenador. De igual manera, es de necios pensar que el sainete en el que se ha convertido el stage en Rusia no pueda afectar a los jugadores. Teniendo claras estas premisas, tratando de no caer en partidismos y revanchismos baratos, lo cierto es que, además, no hubo ni tiempo de comprobar ante Portugal cómo de afectados podían estar los internacionales. Y es que, a los dos minutos de juego, el colegiado Rochi le dio un penalti inexistente a Ronaldo ante Nacho para que el ‘7’ adelantase a los lusos desde el punto de fusilamiento. Hay contacto, sí. Pero nunca es penalti. Pues es Cristiano el que va a buscar a Nacho. Es de primero de repetición a cámara lenta: si te doy una patada, hay contacto, pero siempre seré yo el que te haya pateado, y no al revés. El colegiado italiano no lo entendió así, pese a que Nacho hiciese un escorzo para no tocar al luso como el más ágil de los recortadores taurinos. 0-1 nada más empezar y España demostrando que la Ley de Murphy también se escribe en cirílico, y que cuando las cosas te van mal, siempre pueden ir un poco peor aún.

EL EXTRAÑO FESTEJO DE CRISTIANO

El gol dejó a España besando la lona. Literalmente. Y si no llega a ser por Alba, que le robó la cartera a Guedes en el último momento, quizás hubiera estado ya en la enfermería a los veinte minutos de debutar en el Mundial. Sin embargo, Diego Costa se abrazó a un rayo de luz entre tanto nubarrón. La Roja está llena de magos, especialmente en la medular, pero fue el ariete quien se sacó un gol de donde no había nada. Empujó a Pepe sin penalización y mareó a Fonte al borde del área para encontrar un tiro cruzado directo a las mallas. Y directo al corazón de toda España. Su valor es incalculable. Y es que volvió a meter a España en el marcador y en el partido. De ahí hasta el descanso fue el claro y único dominador sobre el ‘ocular’ estadio de Sochi. Con Isco reventando el larguero poco después del empate. Recordó al gol fantasma de Míchel en México 86. Pero en realidad éste no entró. Bendita tecnología, pese a quien pese.

Cristiano Ronaldo Spain Portugal World Cup 2018

Sin embargo, quien se quedase con ganas de fantasmas, pudo gozar de su ración justo antes del descanso. Sólo tenía que mirar a la portería de La Roja, donde De Gea destacó por ausente frente a un tiro de Ronaldo desde el balcón del área. Le venía justo a su posición, le hubiera bastado con poner el pie, y el cuero habría salido disparado hasta la galleta central. Pero bajó el tronco y descuidó sus manos, blandas, para que el balón entrase llorando hacia el 2-1 para los lusos.

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En ese momento, inconscientemente, a los lusos se les empezó a poner a todos cara de Van Persie, mientras España se acordaba de Brasil 2014. Sin embargo, a los diez minutos de la reanudación, Costa volvió a darle una vida extra a La Roja. Bueno, media. La otra media se la dio Busquets, que fue quien le ganó la partida al ingenuo Guedes para desviar un centro sobre la línea de fondo y asistir así al ‘9’ español. Portugal no se lo creía. Y menos aún cuando dos minutos más tarde Nacho puso en ventaja a España con una volea de póster desde fuera del área que se coló después de pegar en los dos postes de Rui Patricio. Quien a palos muere, a palos vive, se podría decir. Y a España no le ha faltado de los malos, y esa vez tampoco de los buenos. El fútbol se la debía al zaguero español después de haber quedado en bragas por ese inexistente penalti a los dos minutos. La celebración de todo el equipo fue una explosión de rabia sin igual. Muy simbólica.

El gol de Nacho desmontó por completo a Portugal. Quién sabe si no pensaron que lo tenían todo hecho después de haberse adelantado por dos veces en el marcador. España no podía estar más magullada, desde luego. Pero a la postre, el último tercio del partido fue sólo de color español con el 3-2 en el electrónico. Con Aspas y Thiago en los lugares de Costa e Iniesta, el balón pasaba de banda a banda sólo por los pies de los de blanco. Habían conseguido lo más difícil. Cuando estaban más que muertos se levantaron contra pronóstico. Eso sí, Ronaldo todavía tenía que decir la última palabra.

Como en la primera parte, el gol llegó al final casi, en una falta directa que había cometido Piqué sobre el propio Cristiano. Con toda Portugal y medio mundo mirándole, el ‘7’ la colocó en la escuadra por encima de la barrera sin que De Gea hiciera amago de moverse siquiera. La furia española pudo con todo en Sochi… menos con Ronaldo. Parece que ni Lopetegui ni Rubiales se llevaron el alma de campeón de esta selección. Pero Cristiano sí que les robó dos puntos con un memorable hat-trick. Poco se le puede imputar a La Roja de la defensa hacia adelante.

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