Baptistao y la polémica impiden la victoria del Espanyol sobre el Levante
Undiano Mallenco anuló un gol a Gerard Moreno a diez minutos de la conclusión de un partido donde no hubo goles pero sí alternancia en las ocasiones.

Pablo Piatti desde la cal se la colocó a la cabecita de Gerard Moreno que, de un testarazo fuerte, batió a Raúl Fernández. El delantero puso las manos sobre la espalda de Antonio Luna. No se sabe si suficiente para derribar al lateral sevillano, pero sí para despistar a un Undiano Mallenco que se encargó él solo de invalidar la jugada del partido. Esa que desequilibraba un 0-0 que parecía no moverse, que reflejaba un partido igualado y que quizás hubiera premiado la ambición final del Espanyo.

La primera parte fue un toma y daca de oportunidades. Unos pequeños homenajes al resquicio en medio de un tablero de ajedrez bien estudiado por parte de dos de los técnicos con más solera del fútbol español. El Espanyol apostaba por el balón en profundidad para deshacer la intensa presión del Levante, que tenía en la movilidad de Ivi y de Morales su principal baza para atacar. Por un lado, los de Quique Sánchez Flores se inflaron a caer en fuera de juego (especialmente Gerard Moreno). Por el otro, la ofensiva en estático de los de Muñiz lo solucionaba con balón a banda y centros al área.

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Con poco se generaron ocasiones. Leo Baptistao tuvo la más clara cuando Raúl Fernández le dejó franca una pelota dentro del área cuando corría el minuto 11. Balón en largo, Jurado quiso elevar, le salió mal y el portero se estiró para despejar. El hispano-brasileño la mandó a Barcelona capital en el primero de sus dos fallos imperdonables. Pocos minutos después, un testarazo suyo salió fuera después de un buen servicio al área de Pablo Piatti. Fueron los minutos del Espanyol, que probaba que el brazo derecho del asistente estaba en forma.

A continuación, los minutos para el Levante, que ya nada más empezar el choque desperdició un contragolpe clamoroso dos para tres que se quedó en nada. Resultado idéntico al que tuvo el cabezazo de Campaña, otro de Doukouré cuya caída terminó lesionándolo, Morales desde la frontal y Antonio Luna, que estrenó titularidad, y se equivocó dejando atrás cuando tenía que haber fusilado. Símbolo de que los granotas combinaban bien pero se equivocaban en el último pase.

Marc Navarro de falta y un remate de Morales cuando todo el mundo creía que estaban en fuera de juego, reflejo de la alternancia reinante, le pusieron el broche al primer tiempo. Mismo panorama del arranque del segundo. Un disparo envenenado de Ivi a los 20 segundos de la reanudación que obligó a Pau López a despejar a corner, le respondió otro cabezazo, también muy forzado, de Leo Baptistao en el enésimo centro al área espanyolista.

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Según fueron transcurriendo los minutos hubo señales que hacían indicar que el Espanyol era más ambicioso a por los tres puntos y que el Levante se conformaba con el empate y que el punto era bueno. La primera de ellas tuvo como denominador común el nombre “Sergio”. La presencia de Sergio García animó más al aficionado periquito que también recibió con una calurosa bienvenida a Sergio Sánchez, que volvía a casa, pero a otra porque cuando jugó en el Espanyol fue en el Olímpico de Montjuic. La segunda fue el mensaje de Quique Sánchez Flores al quitar a un mediocentro defensivo (Javi Fuego) y poner en el campo a un creador (Granero). Y la tercer las ocasiones, que vinieron de forma doble.

Primero después de una gran acción colectiva donde Pablo Piatti enlazó, Sergio García se internó y profundizó, dejó sentado a Pedro López y la puso con suavidad al segundo palo. Ahí Gerard Moreno cabeceó y el rechace, tras pegar en un zaguero fucsia, fue mandado otra vez a las nubes por un Leo Baptistao que no demostró que el Levante se le daba de maravilla. Fue el segundo erro flagrante de la noche. Y, segundo, en un remate de Darder desde la frontal que Jefferson Lerma envenenó. El cuero se estampó en el travesaño y Sergio García, sin movimiento para impulsarse, la quiso enviar al otro palo. Y así fue, pero Raúl Fernández, felino, llegó de forma milagrosa para repeler el 1-0.

A la tercera fue la vencida, el gol anulado. Y, entremedias, las respuestas del Levante. Esta vez más tímidas. Un omnipresente e interesante Ivi buscó con intención el palo derecho. Y, en los últimos diez minutos, con todo Cornellá El Prat increpando a Undiano Mallenco, incluido Quique Sánchez Flores que fue amonestado, supo capear el temporal con acierto sacando al tapete a Enis Bardhi (que salió en sustitución del segundo lesionado levantinista de la noche, Sergio Postigo), para jugar a su son y ver si en una acción a balón parado, la especialidad del macedonio, sacaba tajo en río revuelto. Pero lo que estaba claro es que el marcador no se movería dejando al Espanyol en una zona no acorde a sus objetivos y a un Levante más contento, sobre todo, por el trabajo realizado y por decir adiós a dos derrotas consecutivas.

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