El Real Madrid se merece el pasillo
Los blancos se imponen a todas las circunstancias para llevarse media Supercopa ante el Barcelona (1-3). Ronaldo, ángel y demonio.

No fue un Clásico hasta la segunda parte. No lo fue. Los equipos se llamaban igual, se jugó en el Camp Nou, pero eso que vimos no fue un Clásico. Sin la BBC, sin la MSN, sin Modric, sin nervio, sin buena forma, sin ocasiones, sin goles… ni camisetas blancas se veían por el césped culé -¡vaya estropicio lo de los colores!-. Fue un Barcelona-Real Madrid sin chispa ninguna. Al menos, no hasta que en la segunda parte se movió el marcador. Fue Piqué quien puso en ventaja al Real Madrid con un gol en propia puerta. No era un farol. No podía encenderse el partido de mejor manera que con un autogol de Piqué. Se despeja, Gerard, se despeja.

BARCELONA - REAL MADRID: 30 COSAS QUE NO SABÍAS DEL CLÁSICO

El partido se quitó el corsé entonces. Salió Ronaldo por un lado y, sobre todo, Denis Suárez por Deulofeu. (¡Cómo echaron de menos a Neymar!) El Barcelona necesitaba marcar y el mediocampista le abrió una vía que no le aportaba el extremo. La salida de un Kovacic exhausto tras un magnífico trabajo le abrió otra vía. Busquets pudo marcar, pero fue Messi quien lo hizo desde el punto de penalti aprovechando el enésimo engaño de Luis Suárez a un árbitro. El Clásico había vuelto. Estaba en plena ebullición, con un partido de ida y vuelta inesperado hasta el momento.

Cristiano Ronaldo, Real Madrid Supercopa

EL REAL MADRID JUEGA DE AZUL TURQUESA ANTE EL BARCELONA

Y lo terminó de romper Cristiano Ronaldo. Primero con un golazo de sombrero. De nuevo ante Piqué, con un chutazo al segundo palo imparable, plástico para enmarcar. Chapeau para un jugador al que este verano se le estaba esperando por su amago de marcharse. Y lejos de su casa, lo bordó en el Camp Nou. Luego lo emborronó con un censurable empujón al árbitro después de ser expulsado. Injustamente, sí. Injustificable, también. Vio una absurda amarilla por quitarse la camiseta en la celebración. Vio la siguiente tres minutos después porque un colegiado totalmente superado por las circunstancias entendió que había simulado penalti. El trencilla confundió a Suárez con Ronaldo, y el luso se enojó por encima de lo que debía. 

Aun así, el Real Madrid no se amilanó lo más mínimo. Asensio y Lucas Vázquez mantenían las revoluciones por las nubes mientras una impecable defensa cerraba todas las fugas posibles. Y entre ellos dos fabricaron el tercer gol que deja la vida de color turquesa para los madridistas, o al menos la Supercopa, haciendo explotar además el Camp Nou. El gallego lanzó la contra y el mallorquín la remató con un golazo por la escuadra delante de Piqué (otra vez). Impecable el Real Madrid. Sin Modric, sin Ronaldo, sin once jugadores sobre el campo, con un penalti en contra… y aun así se llevaron un 1-3 de vuelta a Madrid. Les debían haber hecho un pasillo al final, ya que no lo hicieron al principio.

Comentarios ()