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Marco Asensio Bayern Munich Real Madrid Champions LeagueGetty Images

Múnich, cuna del mejor Marco Asensio

LA INTRAHISTORIA

El Real Madrid visita Múnich este miércoles con el Bayern como único obstáculo ya para alcanzar la gran final de Kiev. Otro campeón más para los blancos en la presente edición de la Champions League, y no un campeón cualquiera, sino uno de sus máximos rivales históricos en el Viejo Continente. Aunque, dicho sea de paso, la llamada Bestia Negra es desde hace unos años un poco menos bestia y bastante menos negra para el club madridista. Las dos últimas eliminatorias así lo certifican, ante Pep Guardiola y ante Carlo Ancelotti, tras ganar los cuatro partidos para acabar coronándose como campeón de Europa en sendas ediciones. 

La de la pasada temporada en Múnich es de especial recuerdo además para un Marco Asensio en su temporada debut con el Real Madrid. Para entonces, el mallorquín ya había demostrado parte de su inmenso talento ante el Sevilla en la Supercopa de Europa y en algunos otros partidos sueltos de esa campaña. Sin embargo, seguía alternando partidos de titular con otros muchos de suplente, e incluso bastantes otros fuera de la convocatoria. De hecho, apenas llevaba nueve partidos de titular entre Liga y Champions para cuando Zidane le dijo que saltase al césped del Allianz Arena aquel 12 de abril cuando rondaba la hora de partido.

Marco Asensio Real Madrid Bayern Munich UCL 18042017Getty

Cuatro días antes, Asensio se había caído de la convocatoria para el derbi liguero, el Real Madrid iba empatando a uno después de haber sufrido de lo lindo en la primera parte, y para cuando Gareth Bale se lesionó y pidió el cambio, Zidane contaba en el banquillo con Isco, con James Rodríguez y con Morata. Sin embargo, sorpresivamente, el técnico galo optó por Marco Asensio. Nadie entendió nada. Pero el mallorquín tardó muy poco en darle la razón a su entrenador, maravillando al planeta fútbol con una descarada exhibición ante el gigante alemán. Con desparpajo y talento, el mallorquín acabó por decantar la balanza del lado merengue con una asistencia a Cristiano Ronaldo para el 1-2. A sus escasos 21 años, y pese a haber jugado previamente tan sólo ante Legia Varsovia y Sporting Portugal en la Champions, logró someter al Bayern Múnich. Le bastó media hora para conseguir lo que difícilmente habían logrado antes los Roberto Carlos, Raúl, Guti, Zidane, Figo y demás. 

Después de ese partido en Múnich, se vio otro Asensio diferente. A ojos de todos y, especialmente, del propio futbolista mallorquín. Y es que, según pudo saber Goal, ese fue uno de los partidos que Marco guarda con más cariño en su carrera en el Real Madrid. Por todo lo que significó para el club y para él mismo. Tras aquello, participó ya de todos los partidos siguientes en Champions, marcando un gol al Bayern en la vuelta, por ejemplo. No un gol cualquiera, sino uno en el que robó el balón en su propio campo y quebró por dos veces a Hummels en velocidad aun con Cristiano desmarcado para anotar de tiro cruzado con la derecha. Un golazo de clase mundial en la prórroga, para celebrarlo enseñando su camiseta al mundo entero. "Este soy yo", pareció querer decir. No hacía falta. Ya todo el mundo le conocía. Estos dos encuentros, junto con la final de Champions en Cardiff (donde también marcó), la última Supercopa de España y de Europa, el debut liguero en el Bernabéu este curso ante Valencia, o el doble duelo ante el PSG forman parte ya de esa granada selección de los partidos que marcaron el meteórico ascenso del mallorquín a la élite de la mano del Real Madrid.

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