La Supercopa que llevó al dedo de Mourinho hasta el ojo de Vilanova

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El Barcelona - Real Madrid de 2011 terminó con una inolvidable tangana en la que el técnico portugués protagonizó un triste papel.

Hacía tres días que Real Madrid y Barcelona habían empatado 2-2 por la ida de la Supercopa de España 2011, en el Bernabéu. El 17 de agosto, madrileños y catalanes se volvían a cruzar, esta vez en el Camp Nou y en el partido de vuelta. La presencia de José Mourinho y de Pep Guardiola en los banquillos de los colosales españoles había calentado todavía más los Clásicos y, con un juego en título, el final del encuentro en la Ciudad Condal desembocó en una nueva tangana entre blancos y azulgrana.

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Se estaba por acabar el partido cuando, con 3-2 para el Barcelona en el marcador por el reciente gol de Leo Messi, Marcelo realizó una imcomprensibe y durísima entrada sobre Cesc Fábregas muy cerca de la banda, a metros de los suplentes. La falta no sólo generó la evidente expulsión del futbolista brasileño, sino que encendió la chispa entre los banquillos, que también derivó en las tarjetas rojas para Mesut Ozil y David Villa.

La acción más lamentable de aquella trifulca no iba a tener como protagonista a ningún futbolista. Entre empujones, insultos y el tumulto de los jugadores, Mourinho tomó la escena con un incidente difícil de olvidar. El preparador portugués se acercó por la espalda al entonces segundo de Guardiola, el malogrado Tito Vilanova, y le metió un dedo en el ojo. Vilanova respondería con una colleja. Acto seguido, Mourinho se retiró con una sarcástica sonrisa de la pelea. 

En la rueda de prensa posterior al partido, el luso se refirió a Vilanova con cierto desprecio. “¿Pito Vilanova? No sé quién ese ese Pito. Que hable el que lo haya visto o que hable el cuarto árbitro”, explicaría. "Yo he sido educado en el fútbol para jugar como hombres¨, agregaba. 

Vilanova Mourinho

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Una semana más tarde, en el Trofeo Bernabéu, no fueron pocas las muestras de apoyo del público madridista para con su entrenador. "Mourinho, tu dedo nos señala el camino", rezaba una de las tantas banderas colgadas en el estadio.

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Pero había más: "A ver quién es el listo que vuelve a meter su dedo en el ojo de Mou", "El Madrid es mi religión, Mou mi profeta", "Mou, eres el mejor", "¡¡¡Mourinho, cómo no te voy a querer!!!", "Mourinhista y madridista", "Helado madridista, el Pito-dedo", "Mou, atento que llevo gafas", "Madridismo es no poner la otra mejilla, gracias Mou" o "Mou, nuestro apoyo es inquebrantable". Además, cuando desde los altavoces de la megafonía se pronunció el nombre de Mourinho, la ovación del Bernabéu sonó atronadora.

Mourinho y Vilanova, que fueron sancionados de oficio por ese episodio, se volverían a ver las caras un año después, con el español ya habiendo reemplazado a Guardiola en el club azulgrana.

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