EDITORIAL
El Barcelona se volverá a cruzar con Paulo Dybala en la fase de grupos de la Champions League. El delantero argentino ejerció de verdugo del cuadro azulgrana en los cuartos de final que acabaron con el sueño barcelonista de alcanzar una nueva final. Aquellos dos partidos mantuvieron a Dybala en la órbita de un Barcelona que ha llegado a plantearse muy seriamente su incorporación tras el adiós de Neymar Da Silva, aunque ha acabado decantándose por Ousmane Dembélé. En pocas semanas la cúpula técnica azulgrana tendrá ocasión de comprobar si acertó.
Porque el Barcelona y la Juventus volverán a verse las caras, tanto en el Camp Nou como en la capital del Piemonte. Sin embargo, esta vez el cuadro azulgrana ya no encontrará a una promesa sino a un jugador que ya luce el dorsal '10' de la 'vecchia signora', un futbolista que la Juventus ha querido mimar y convertir en su líder para evitar que pudiera caer en la tentación de recalar en el Barcelona de su admirado Leo Messi. Cuentan los que le conocen que jugar junto al rosarino es su gran sueño, como antes lo fue de Neymar.
De momento, el Barcelona sigue sin perderle de vista. A sus 23 años mantiene la progresión que le ha llevado a compararse con el mismísimo Messi, tal y como antes le sucedió al brasileño. Pero el juego de Dybala es mucho más parecido al de su compatriota que el de Neymar, más vistoso. Dybala, como Messi, agarra el balón y solo piensa en destrozar la defensa rival, no en la plasticidad de la acción, que ambos asumen como consecuencia de desarrollarla a cabo.
Los dos tendrán la oportunidad de impresionarse mútuamente y sabiendo que a Messi le queda fútbol para rato, quién sabe. Quizá en un año el Barcelona va con todo para juntarles, porque la dirección técnica azulgrana ni le ha perdido de vista ni lo hará ahora que el sorteo de la Champions League ha vuelto a cruzar sus destinos.
