Anoeta, el estadio maldito donde el Barcelona forjó un triplete

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Hace tres años la pelea entre Messi y Luis Enrique en San Sebastián acabó por todo lo alto; hoy Valverde ya cuenta con la complicidad del rosarino.


EDITORIAL

Leo Messi tenía diecinueve años la última vez que el Barcelona ganó en Anoeta. Aquel día fue titular en el equipo de Ronaldinho Gaucho, que sirvió las asistencias para que Andrés Iniesta y Samuel Eto'o lograran la última victoria del Barcelona a domicilio de la Real Sociedad. Desde entonces el cuadro donostiarra ha ganado en cinco ocasiones y apenas ha concedido dos empates en partidos de Liga, sin olvidar que hace exactamente tres años, en enero de 2015, Luis Enrique Martínez desató la mayor tormenta de su ciclo atreviéndose a sentar al rosarino en el banquillo para luego ver cómo sus titulares perdían ante el equipo 'txuri urdin'. Ello no hizo más que aumentar el enojo de un Messi que no acudió a entrenar el día siguiente y que requirió la intervención de los capitanes, Xavi Hernàndez e Iniesta, para lograr suavizar la postura del técnico asturiano.

El juego del Barcelona había sido errático hasta entonces, así como sus resultados. Pero Anoeta fue un punto de inflexión, el momento en el que Messi y el entrenador acabaron de entenderse después de que Luis Enrique asumiera de que no podía tratar a Messi como si fuera uno más y el Barcelona ganó el triplete. Piensen ahora en la situación actual del equipo, con un Ernesto Valverde que, a pesar de haber ganado solo una de sus siete visitas a la Real, cuenta con el indiscutible compromiso del rosarino desde hace meses y cuyo Barcelona llega a uno de sus estadios malditos invicto, con seis puntos de ventaja con respecto al segundo clasificado y con la posibilidad de dejar al Real Madrid a diecinueve tras la derrota de ayer en el Santiago Bernabéu a manos del Villarreal.

Al barcelonismo se le hace la boca agua pensando en ello. Las casas de apuestas, además, dan por vencedor a un Barcelona que se sabe su mayor enemigo, de ahí que Valverde rechazara toda forma de advenedizo triunfalismo en la previa. "No está mal ser campeones en la primera vuelta pero me interesa serlo al final" recordó para señalar que "a todo el mundo le cuesta ganar en Anoeta pero hay que escribir el futuro y el partido está todavía por jugar". Y eso es lo que preocupa a Valverde. Conquistar el estadio que peor se le da al Barcelona en el siglo XXI. Si de la derrota salió un triplete, piensen en qué puede salir de una victoria. Esta vez Messi llega enchufado como nunca.

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