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El equipo de Quique Setién vio cómo los alfareros remontaban el partido en la media hora final, sumando los amarillos su quinta victoria consecutiva liguera en casa

La seguridad del Alcorcón en casa es un capítulo que merece ser digno de estudio, la pasada campaña con Anquela era uno de los principales activos del equipo y este año Pepe Bordalás apunta en la misma línea. Además, hoy se ha añadido una pizca de emoción a la victoria al incluir el componente de la remontada dentro del sufrido triunfo ante un buen Lugo que sigue sin ganar fuera de casa pero que ha ofrecido una grata impresión como visitante.

Elche, Girona y Almería se han convertido para el Alcorcón en la referencia, en las liebres que están marcando el ritmo adecuado para plantarse al final de temporada con la intención de volver a repetir el éxito de la última campaña, luchar por ascender.

Los nervios del curso pasado se han perdido y olvidado, los amarillos saben que ya no son el factor sorpresa de la categoría de plata. Ahora son uno de los rivales a batir, un equipo acomodado en la zona preferente de Segunda a la espera de reeditar el éxito pasado.

Enfrente se encontraba el Lugo, un conjunto recién ascendido, tras eliminar al Cádiz, que por fin ha encontrado el premio a tantas participaciones en categorías inferiores, como la Segunda B y Tercera, bajo la sabiduría y dirección del técnico Quique Setién.

La primera ocasión del encuentro partió de los pies de los jugadores gallegos, a los 7 minutos, Óscar Díez se topó con la presencia de Manu Fernández quien impidió el gol con una gran intervención. Los lucenses se desenvolvían mejor ante un Alcorcón que parecía estar pensando más en la siesta que en dominar al rival y conquistar la medular.

Juli, el alicantino ex jugador del Rayo, pudo firmar el primero de la tarde en un lanzamiento que se marchaba a la izquierda de la meta albirroja y acto seguido era Miguélez el que mandaba alto. Para cerrar esta sucesión de acciones ofensivas de la Agrupación, Quini disparaba mansamente, Abraham desviado y Babin de cabeza, definitivamente los alfareros habían despertado ante un Lugo que seguía férreo, bien plantado y serio, sin perder la compostura.

El segundo tiempo arrancó con otra brillante acción de uno de los guardametas, en este caso el vigués Yoel que sacaba los puños para despejar un disparo del sevillano Fernando Sales que a renglón seguido mandaba el esférico a la madera. Los madrileños buscaban con descaro los 3 puntos pero las oportunidades se sucedían de un área a otra, dentro de un choque mucho más vivo y alegre que en los primeros 45 minutos.

El Lugo también se animaba y el recién incorporado Rubén Durán finalizaba un excelente contraataque conducido por Diego Tonetto para subir el primero al marcador de Santo Domingo, un electrónico poco acostumbrado a ver a la Agrupación perder en su feudo. Los albirrojos se replegaban a la espera de la respuesta local.

A pesar de las buenas estiradas realizadas por Yoel, el cancerbero cedido por el Celta no podía con la fuerza y firmeza del central francés Babin que cabeceaba un saque de esquina servido por Abraham al fondo de las mallas amarillas. A falta de 15 minutos, cualquier resultado parecía posible.

La insistencia del rojiblanco Rubén Durán tropezaba con la madera, en el 82', los gallegos se habían quitado la careta y querían pujar también por una victoria que se había vuelto bonita y cara en el segundo acto.

Desde la distancia, la Agrupación merodeaba el gol, primero Nagore desde 40 metros aproximadamente y un par de minutos más tarde era el ex espanyolista Dani Nieto el que ponía un balón, desde una distancia similar, que botaba libremente por el área lucense sin que nadie evitara que la trayectoria terminara en las redes.

El Lugo ha perdido la ocasión de inaugurar el casillero de victorias como visitante en un estadio que sigue siendo inexpugnable. Un fortín que ve la quinta victoria consecutiva en Liga que sumado al empate de la primera jornada elevan a 16 los puntos cosechados en Santo Domingo por los hombres de Pepe Bordalás que la próxima semana se enfrenta a parte de su pasado y de su futuro con el partido ante el Elche, último club donde entrenó el técnico alicantino y que puede marcar el destino en Liga Adelante de un Alcorcón que quiere apuntar alto.

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