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Un gol del argentino Fernando Cavenaghi deja al entrenador blanquiazul al borde de la destitución

Tocado y hundido. Así es como se debe sentir Juan Calos Mandiá ante la victoria del Villarreal y la imagen que ha dado su equipo durante la primera hora de encuentro. El cuestionado técnico del Hércules revive el desastroso inicio de campaña que padeció como técnico del Tenerife.

El derbi regional entre castellonenses y alicantinos tenía como rasgo común el de recuperar los ánimos tras las eliminaciones coperas de ambos equipos, los locales habían perdido en casa ante la Ponferradina y el Hércules en su visita matutina al campo del Sabadell.

El futuro del técnico herculano, Juan Carlos Mandiá, pendía de un hilo para este partido. La campaña de los alicantinos no está siendo satisfactoria y el clima que se vive a nivel institucional, agravado por ciertas declaraciones y guerras internas entre parte del organigrama del club, han enturbiado el ambiente de la plantilla.

El choque tuvo un arranque descafeinado, insulso y sin un dominador claro. Los amarillos procuraban entrar por los flancos como medio para romper la defensa visitante, poco a poco los cimientos defensivos herculanos se iban cayendo a medida que Trigueros y Hernán Pérez se dejaban caer por las bandas. Todo ello bajo la dirección de un tridente creativo que llevaba la maquinaria del 'submarino amarillo', con Cani, Bruno y Marcos Senna como timoneles.

Los acercamientos no se traducían en oportunidades para el Villarreal, que vivía con la tranquilidad de comprobar cómo la crisis e incertidumbre que se vive en el club del Rico Pérez se había trasladado al terreno de juego convirtiendo al once de Mandiá en un equipo timorato, sin fuerza ni argumentos para exigir a la zaga rival.

A los 36 minutos, Fernando Cavenaghi controlaba tranquilamente en el área, recogiendo un pase desde la derecha, y tras un par de quiebros colocaba el primero de la noche. El argentino demostraba lo letal que es, no en vano fue uno de los responsables del regreso de River Plate a la Primera División Argentina con unos guarismos a razón de un gol por cada dos encuentros, un papel que Fernando Roig está deseando que vuelva a reinterpretar el ariete bonaerense en la Liga Adelante.

En la segunda mitad, un disparo de Cani sacó al encuentro de un estado de crispación al que se había llegado tras varias entradas peligrosas que afearon el choque y que sirvió también para despertar al Hércules del estado de hibernación en el que se había encontrado durante la hora disputada. Arbilla, Sardinero y Pere inauguraban el casillero de las estadísticas ofensivas visitantes y el poste impedía el empate.

El Hércules intentaba nivelar el marcador, la veterana medular villarrealense no tenía la misma fuerza y la salida de Cavenaghi del campo, sustituido por el 'rifle' Pandiani, había aliviado a los blanquiazules que empezaban a creer en poder puntuar en el Madrigal.

Pero la reacción fue tardía y en balde, el solitario gol del argentino deja al Villarreal en la zona alta de la clasificación, en el segundo puesto por detrás de un intratable Elche que ve cómo el otro equipo de la provincia malvive en el fondo de la tabla, con apenas 3 puntos en 5 partidos. Una racha que puede condenar a Juan Carlos Mandiá a una destitución anunciada, una situación con cierto paralelismo a la vivida por el míster lucense en su etapa con el Tenerife en la 2010-11.

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