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El serbio Andrija y Nacho Novo fueron los autores de los goles en un encuentro donde los azulgranas ofrecieron las mejores sensaciones

El Racing ha conseguido su segundo punto de la Liga Adelante en un encuentro donde pudo caer derrotado ante la mejor forma física de la Sociedad Deportiva Huesca. Un equipo al que la falta de acierto le ha impedido llevarse los 3 puntos. Los cántabros siguen sin coger el ritmo de competición ni el tono del fútbol de la categoría de plata.

El morbo a un encuentro sin aparente rivalidad lo puso la presencia del entrenador Fabri en su regreso a Huesca, club con el que realizó la pretemporada para terminar fichando por el equipo racinguista a falta de 10 días para el inicio de la competición.

Las urgencias por puntuar hicieron que los visitantes tomaran la responsabilidad de llevar el peso del encuentro y los primeros acercamientos. El Racing se mostraba suelto, cómodo y con variantes en el ataque, recayendo en Jairo las acciones más relevantes.

Las oportunidades más claras vinieron de sendos cabezazos, el primero protagonizado por el nuevo jugador verdiblanco, el serbio Andrija, cuya parábola golpeaba en el larguero. Una ocasión que obtuvo una rápida respuesta del equipo local con un testarazo en plancha de Nacho Novo.

Con la primera media hora cumplida, el Racing había dejado su faceta dominadora para echarse atrás, un papel conservador que facilitó un veloz contraataque dirigido por el central Goikoetxea que servía un balón hacia Andrija que aprovechaba la indecisión de la zaga rival para firmar el primer gol de la temporada para los cántabros. La falta de diálogo entre el central azulgrana y el guardameta propició un balón en bandeja para que el serbio debutara de manera exitosa en el fútbol español.

El encuentro moría en su primer tiempo con mejores sensaciones por parte de los visitantes en un choque propio de la categoría, basado en un juego de centro del campo sin capacidad de hilvanar jugadas, muchas imprecisiones y escasas ocasiones de gol, casi todas surgidas a balón parado o por rápidas contras tras un error del rival. La misma medicina empleada por los santanderinos para anotar.

El segundo tiempo comenzó óptimo para los azulgranas. En un saque de esquina servido desde la derecha el balón caía rebotado a Nacho Novo, quien de espaldas lograba inteligentemente protegerlo con su cuerpo para colocar el esférico con un golpeo raso al rincón de la portería racinguista. El Alcoraz despertaba y el encuentro volvía a comenzar.

Los azulgranas afrontaban mejor estos 45 minutos, con futbolistas experimentados como Nacho Novo, el ex atlético Jorge Larena o el trotamundos Antonio Núñez, antiguo jugador del Liverpool, ejerciendo de estiletes que sacaban un constante provecho de la pájara santanderina provocada por el empate. El gol parecía sobrevolar la meta visitante, siempre y cuando la gasolina oscense aguantara.

La salida de Koné al césped del Alcoraz permitió apostar las opciones de ataque cántabras a la velocidad del costamarfileño y las segundas jugadas generadas por su ruptura en la defensa azulgrana. Era un nuevo partido, roto y sin medular en ambos conjuntos, con intercambio de golpes. Otra de las incorporaciones al terreno de juego, Jokin, era el más incesante por parte de los locales, dentro de un correcalles continuo donde un disparo de Jorge Alonso estuvo a punto de llevar los 3 puntos para Santander. Un espejismo dentro de un pobre partido de los hombres de Fabri que tienen un largo trecho de recorrido para ser uno de los candidatos a regresar a Primera.

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