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Tras una primera parte anodina, los herculanos rentabilizaron sus oportunidades para llevarse el partido ante el eterno rival.

España está salpicada de partidos que paralizan ciudades o regiones, son encuentros llenos de tensión donde la rivalidad traspasa, en ocasiones, el plano deportivo. Alicante no es una excepción y su derbi es capaz de competir con cualquier otro celebrado en nuestra Liga, aunque el escenario sea la categoría de plata.

El objetivo de ambos equipos es el ascenso, para los herculanos es una obligación después de su paso efímero por la Primera división la pasada campaña y para los ilicitanos, en cambio, es una necesidad, dado que el cuadro franjiverde no pisa la élite nacional desde el curso 1988-89 y ese sueño estuvo al alcance de la mano cuando se llegó a la final del play-off la anterior temporada, siendo el Granada el equipo que terminó subiendo de categoría.

La situación en la tabla condicionaba al Elche, novenos en la clasificación y a 7 puntos del Almería, quien marca la frontera de entrar en las eliminatorias por ascender. Mientras que los herculanos llegaban como quintos, con la mirada más puesta en el retrovisor que hacia el frente, sintiendo la presión de unos perseguidores que no ponen freno a su marcha.

El respeto fue la tónica de los primeros minutos del partido, que tuvo como primer protagonista al central blanquiazul Samuel, cuyo pasado con la camiseta del Elche fue recordado cada vez que golpeaba el balón con sonoros pitos desde las pobladas gradas del Martínez Valero. La primera parte fue poco a poco sumiéndose en un estado de modorra ayudado por el horario matutino del choque.

Tras unos 45 minutos soporíferos, el Elche comenzó mejor el segundo tiempo con un Hércules que esperaba su oportunidad, que llegó en el minuto 26 con un doble centro por banda, primero desde la izquierda y más tarde por la derecha que terminó encontrando la cabeza de Abel Aguilar. Los blanquiazules se adelantaban.

El gol herculano despertó el encuentro e hizo que los ilicitanos adelantaran líneas, lo que permitía a los blanquiazules realizar contraataques, aprovechando por bandas la velocidad del brasileño Gilvan Gomes que servía un balón para el recién incorporado Aganzo que subía el segundo al marcador, 36 minutos y el Hércules rentabilizaba al máximo sus oportunidades.

Los de Mandiá se sentían cómodos en el choque con el resultado a favor, tocando el balón y jaleados por su público que se había desplazado al estadio del eterno rival. En el minuto 43, Carlo Calvo disparaba desde fuera del área, una especie de 'folha seca' que bajaba bruscamente para sorprender y alojarse en las redes protegidas por Juan Carlos. Excesivo castigo para los ilicitanos.

Con esta victoria, y con el calendario que tiene el Hércules, al que le queda por jugar frente al Almería y Valladolid, la posibilidad del ascenso directo se ha convertido en una realidad. En cambio, el Elche puede haber desperdiciado una de sus últimas posibilidades de engancharse al tren que lleva a la Primera división.

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