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Tal y como estaba previsto, el Santiago Bernabéu guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Tito Vilanova. Jesé Rodríguez, el único ausente en el festejo previo

El Real Madrid recibió este sábado al Osasuna en el Santiago Bernabéu, en un encuentro que sirvió para tributar dos homenajes antes de que el balón empezara a rodar. El primero, y más sentido, el minuto de silencio del coliseo blanco en memoria por Tito Vilanova. Respetado profundamente por todos los aficionados que llenaban el estadio de Concha Espina.

Y el segundo, bastante más festivo, el que tributó Osasuna al Real Madrid por la consecución del título de Copa del Rey diez días atrás en la final ante el Barcelona. Era el primer partido de Liga que jugaba el equipo blanco en su estadio después de aquel Clásico en Mestalla, y aprovechó para ofrecer la copa a su público tras no hacerlo en Champions League el pasado miércoles.

Osasuna recibió al Real Madrid en formación de pasillo, para que los jugadores blancos ofrecieran la Copa del Rey –de la mano de los capitanes Iker Casillas y Sergio Ramos- desde el centro del campo. A los once titulares ese sábado ante el equipo rojillo se sumaron también los jugadores suplentes, e incluso los no convocados, con la única excepción de Jesé Rodríguez. El cuerpo técnico tampoco participó del homenaje desde el propio césped, sino sólo desde el banquillo.


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