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Más allá de Gareth Bale, la victoria del Real Madrid en la final de Copa del Rey estuvo cimentada en la gran labor de los dos mediocampistas. Referentes para el final de campaña

El Real Madrid va sobrado de moral, pero algo escaso de efectivos. Acostumbrado a tener a casi toda su plantilla disponible durante la temporada, Carlo Ancelotti tuvo que hacer auténtico encaje de bolillos en los últimos dos partidos. Ante el Almería en Liga, donde contaba con ocho bajas. Y también, y más importante, ante el Barcelona en la final de la Copa del Rey, donde el equipo blanco se presentó en Mestalla sin Marcelo, Cristiano Ronaldo, Sami Khedira, Álvaro Arbeloa ni Jesé Rodríguez. Una circunstancia que obligó al resto del equipo merengue a realizar un sobreesfuerzo para compensar las numerosas bajas. Así lo reconoció el propio Ancelotti en rueda de prensa.

Claro que entre ese esfuerzo coral, los hubo que destacaron a nivel individual. Sobre todo Gareth Bale, con ese gol imposible en las postrimerías. Pero fue especialmente relevante la aparición de dos jugadores que partían desde la segunda fila: Isco Alarcón y Ángel Di María. Muchas de las esperanzas merengues recaían en las espaldas de ambos, y éstos respondieron sobradamente a las expectativas, ayudados por ese 4-4-2 que adoptó Carlo Ancelotti, ante la ausencia de Cristiano Ronaldo.

Dentro de ese esquema donde los cuatro mediocampistas estaban más arropados que de costumbre, Isco brilló en defensa. De hecho, fue el jugador que más balones robó de toda la final, según datos de Opta. Y de un robo suyo nació la jugada del primer gol, ni más ni menos. Asimismo, el malagueño también rindió en ataque, aportando su particular visión del juego y su excepcional trato del balón. Los abrazos de sus compañeros cuando fue sustituido fueron un claro ejemplo de la prueba que tenía el ‘23’ ante sí. Pero sobre todo, de lo notable de su actuación ante semejante exigencia.

Mientras tanto, Di María fue uno de los hombres de la final, sin ninguna discusión. Por su sacrificio en defensa, pero sobre todo, por su desempeño en ataque, siendo el origen de muchas de las jugadas del Real Madrid además del finalizador de aquella que terminó en el 1-0 para los blancos. Era una de las claves para la victoria merengue, y respondió con creces con su cometido. “Es mi mejor momento en el Real Madrid”, dijo tras el encuentro, incluso.

Entre ambos consiguieron que el madridismo no tuviera que echar de menos a Cristiano Ronaldo más de lo deseado. Y ahora son ambos los que han conseguido así dejar de ser secundarios en este Real Madrid para pasar a ser dos grandes baluartes merengues de cara a este final de temporada tan tenso y espinoso. Ancelotti perdió a muchos jugadores esta semana, pero volvió de Valencia con dos estrellas más en su plantilla.



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