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Así encontró Mourinho la clave para barrer al Barcelona

Han pasado 16 Clásicos desde el primario 5-0 culé hasta el imponente 1-3 de este martes en el Camp Nou. Goal desgrana el libro de estilo seguido por el de Setúbal en estos dos años

EL REPORTAJE

Cuenta el propio George Lucas que, cuando empezó a imaginar su Guerra de las Galaxias, ni siquiera se llamaba así sino ‘The Journal of the Whills’, no existía Luke Skywalker -que entonces se apellidaba Starkiller-, y ni siquiera había introducido el etéreo concepto de la Fuerza. Tardaría hasta tres años y cuatro guiones en depurar esa versión definitiva de la historia, que es la que hoy todos reconocerían, y que se ha convertido en una de las producciones más exitosas de toda la historia del cine, valorada en 4000 millones de dólares. Una muestra de que no todas las grandes ideas surgen espontáneamente de la nada, sino que suelen sufrir un proceso de perfeccionamiento hasta su versión última. Y de igual manera le ha sucedido a José Mourinho en su objetivo de derrocar al Barcelona.
LAS ALINEACIONES BLANCAS CLAVE EN LA HISTORIA DE LOS CLÁSICOS

LA PRIMERA ALINEACIÓN
0-5

Camp Nou

Nov.10
               Casillas

  Ramos-Pepe-Carvalho-Marcelo

             Xabi - Khedira

   Di María - Ozil - Ronaldo

               Benzema
EL 'EFECTO PEPE'
0-1

Mestalla

Abr.11
               Casillas

Arbeloa-Ramos-Carvalho-Marcelo

        Xabi - Pepe - Khedira

    Di María - Ozil - Ronaldo
ELIMINACIÓN COPERA COMO REAFIRMACIÓN
2-2

Camp
Nou

Ene.12
               Casillas

  Arbeloa-Ramos-Pepe-Coentrao

             Xabi - Lass

        Ozil - Kaká - Ronaldo

               Higuaín
EL ASALTO A LA LIGA 2011-12
1-2

Camp Nou

Abr.12
               Casillas

 Arbeloa-Ramos-Pepe-Coentrao

             Xabi - Khedira

   Di María - Ozil - Ronaldo

               Benzema
LA ÚLTIMA ALINEACIÓN
1-3

Camp
Nou

Feb.12
             Diego López

Arbeloa-Ramos-Varane-Coentrao

             Xabi - Khedira

   Di María - Ozil - Ronaldo

               Higuaín

Este martes, el madridismo vivió en la Copa del Rey la mayor goleada merengue en el Camp Nou en el último medio siglo. Un 1-3 que más allá del abultado resultado dejó la sensación de que efectivamente el Real Madrid barrió del mapa al Barcelona, no sólo en goles, sino también en fútbol, en estilo, en ideario, en espíritu. Lo que hacía mucho tiempo que no se veía por la Ciudad Condal. Resultado de la confluencia de muchos factores, de un partido perfecto de los blancos y de un Barcelona consumido. Pero no ha sido tampoco cuestión de la noche a la mañana, ni fruto de la casualidad. Este Real Madrid guiado por Mourinho ha tardado dos años y medio y quince Clásicos en llegar hasta ese punto de ebullición, en un proceso duro, lento y correoso, cargado de sinsabores y decepciones. Y muchos factores han evolucionado de aquel primario 5-0 en el Camp Nou a este elaborado 1-3.

Fue el 29 de noviembre de 2010 cuando Mourinho vivía su primer Clásico desde el banquillo del Real Madrid. Un equipo, el blanco, que compareció sobre el césped del coliseo blaugrana a verlas venir, con el tradicional 4-2-3-1 que le había llevado al liderato de la Liga, tratando de jugarle de tú a tú a un Barcelona en el apogeo de la era Guardiola. El resultado fue catastrófico, histórico, inapelable, humillante. Nada se vio de ese Madrid que empezaba a afilar las uñas, vilipendiado y maltratado por el combinativo juego culé. Lo que entonces motivó el cambio de mentalidad en José Mourinho, iniciando así un viaje introspectivo hacia las entrañas de su propia filosofía y de su vestuario hasta encontrar la clave para medirse al Barcelona.

Así, la primera prueba fue aquel famoso trivote de corte defensivo, con Pepe de mediocentro, que utilizó en el carrusel de Clásicos de 2011, sacrificando a Mesut Ozil en la zona de creación. Recurso que funcionó por momentos. Con una mayor agresividad en la medular y sin intención alguna de proponer juego y dominar la posesión, el Real Madrid sorprendió al Barcelona, arrancándole un empate en Liga y aquel título de Copa en Mestalla con un gol de Ronaldo en la prórroga. Entonces se entendió que Mourinho había dado con la tecla para batir al Barcelona, y es cierto que en aquella final le jugó muchos minutos de tú a tú, pero hoy en día suena irrisorio habiendo visto el desempeño merengue en los últimos Clásicos, especialmente en el último. Pues ahora sí se ve a un Madrid dominador del partido, ya sea por fases o en su totalidad, como en este martes. Entonces era más un equipo bien pertrechado atrás, pero dejado simplemente a la chispa de sus individualidades.

Y de hecho, aquel recurso tuvo poca vida. En Champions, en el que era el tercer Clásico casi consecutivo, Mourinho volvió a probar con Pepe y con Lass de inicio, y sin delantero centro. Perdería por 0-2 después de una rigurosa expulsión de Pepe que marcaría el encuentro, pero no es menos cierto que en el inicio desaprovecharía la inercia positiva del título de Copa con un esquema excesivamente defensivo en el Santiago Bernabéu y ante un Barcelona entregado. El madridismo señaló entonces al trencilla Wolfgang Stark, pero también al técnico de Setúbal por su planteamiento. Momento para dar un nuevo giro al guión. Afortunadamente para el devenir merengue.

Pues la Supercopa de 2011 sería la que marcaría el camino a seguir para el equipo blanco en los Clásicos siguientes. El Real Madrid se preparó a conciencia en esa pretemporada, y apostó por dos partidos con su tradicional 4-2-3-1 y con una presión alta, incesante, desde el primer minuto, sin rehuir del contacto físico, con la defensa adelantada, desafiando a su propia resistencia, y a su vez, intentando elegir mejor los contraataques, conservando lo que podía la posesión para unas subidas más cerebrales y menos caóticas. Tratando mantener la solidez defensiva en las dos primeras líneas, Pepe cedió el testigo protagonista a Ozil en la medular en ese rol de creador, de metrónomo. Y el Real Madrid empezó a encontrarse a sí mismo con este libro de estilo mucho más parecido ya a lo que se pudo ver este martes en el Camp Nou.

Entonces, el Barcelona se encontró con ese título de Supercopa con un golazo de la nada de Villa en el Santiago Bernabéu y un tanto de Messi en el último minuto de la eliminatoria. Lo que sacó de quicio a un Real Madrid netamente superior en el global de la eliminatoria. Allí mismo sobre el césped, con dos expulsiones y la famosa estampa de Mourinho metiéndole el dedo en el ojo a Tito Vilanova. Pero también en el propio imaginario del técnico de Setúbal, que dos Clásicos después en Copa del Rey -tras sumar una nueva derrota en Liga en el Santiago Bernabéu-, volvió a retocar el esquema del equipo: de nuevo el 4-3-3 con Pepe de mediocentro, dando la alternativa a Carvalho y Altintop en defensa, y con Benzema escorado en una banda compartiendo el ataque con Higuaín. El resultado no pudo ser peor, un 1-2 dolorosísimo después de haberse adelantado en el marcador a los diez minutos, sin rastro de aquel Madrid de la Supercopa. Era el noveno Clásico de Mourinho, sólo había ganado uno, y se empezaba a difuminar su halo de entrenador ganador, de motivador nato, de perfecto estratega, y hasta de bestia negra del barcelonismo.

Sería curiosamente un empate y la eliminación en esa misma Copa del Rey 2011-12 la que volvería a encauzar al Real Madrid en el sendero triunfal que le llevaría hasta el 1-3 de este martes. Y es que ese 2-2 en el Camp Nou llegó desde el mismo esquema, actitud, y estilo futbolístico que a punto estuvo de darle la Supercopa 2011, y que le dejó apenas a un gol de conseguir el pase a las semifinales de Copa. Sería el Barcelona el que lo lograría, pero el Real Madrid el que saliera reforzado. En su propio ánimo y ego, hasta ganar la Liga de los récords y alcanzar las semifinales de la Champions, pero también en su concepción de cómo afrontar los siguientes Clásicos.

No obstante, desde entonces se han disputado seis Clásicos más, todos ellos afrontados por el Real Madrid con ese mismo guión, el de este martes, y tres cayeron del lado merengue por apenas uno del lado blaugrana. Algo impensable cuando en los diez primeros había ganado tan sólo uno. Dieciséis Clásicos en total que sirvieron para que el equipo blanco se fuera consolidando, fuera puliendo su propia idiosincrasia, y le fuera tomando la medida al Barcelona hasta hacerle todo un traje en su propio estadio. Que por cierto, pareció hasta coser y cantar, valga la metáfora de sastrería. En aquel 5-0 de noviembre del 2010 fue el Real Madrid el que se mostró sin recursos, desalmado, sin cintura para reaccionar, completamente superado en cuanto encajó el primer puñetazo en la mandíbula, obsesionado con el árbitro. Este martes, ese idéntico papel lo ocupó el Barcelona. Hasta en lo referido a los trencillas, otrora tema tabú en Can Barça. Y de aquí en adelante, ambos equipos podrán trazar uno u otro camino en la construcción de su propio futuro, y los siguientes Clásicos podrán caer de uno u otro lado, pero lo que es ya indudable es que este Real Madrid de Mourinho por fin ha dado con la clave para desmontar al todopoderoso Barcelona. Disney toma nota ya de ello.


JOSE MOURINHO | Los resultados de todos los Clásicos
    Temporada  
Torneo Resultado  Dibujo inicial
2010-11 Liga Barcelona 5-0 R.Madrid 4-2-3-1
Liga R.Madrid 1-1 Barcelona 4-3-3
final Copa Barcelona 0-1 R.Madrid 4-3-3
1/2 Champions R.Madrid 0-2 Barcelona 4-3-3
1/2 Champions Barcelona 1-1 R.Madrid 4-2-3-1
2011-12 Supercopa R.Madrid 2-2 Barcelona 4-2-3-1
Supercopa Barcelona 3-2 R.Madrid 4-2-3-1
Liga R.Madrid 1-3 Barcelona 4-2-3-1
1/4 Copa R.Madrid 1-2 Barcelona 4-3-3
1/4 Copa Barcelona 2-2 R.Madrid 4-2-3-1
Liga Barcelona 1-2 R.Madrid 4-2-3-1
2012-13 Supercopa Barcelona 3-2 R.Madrid 4-2-3-1
Supercopa R.Madrid 2-1 Barcelona 4-2-3-1
Liga Barcelona 2-2 R.Madrid 4-2-3-1
1/2 Copa R.Madrid 1-1 Barcelona 4-2-3-1
1/2 Copa Barcelona 1-3 R.Madrid 4-2-3-1
Total: 16 partidos - 4 victorias - 6 empates - 6 derrotas

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